sábado, 15 de enero de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{cap.5}}

Al poco rato, salió un médico y les informó sobre el estado de Andrea:
-Ella está bien, pero no me explico cómo se desmayó de esta forma tan extraña. Le hemos hecho unos análisis y en ellos no hay nada raro que le pudiera causar ese desmayo tan extraño, ni siquiera el alcohol.-explicó el médico-
-No sé doctor, ella me dijo que se sentía dévil, pero yo creo que fue porque no comió nada, esa es mi versión-contestó Gonzalo-
-Tal vez, pero un desmayo de esos, no se producirían tan fuertes por no comer.
-Entonces ni idea, tu eres el doctor.
En ese momento, Andrea salió de su sala con un camisón blanco y con la cara muy pálida dirigiéndose a Gonzalo.
-Quiero que te quedes junto a mí, escucho cosas extrañas y tengo miedo-le susurró Andrea-
-Andrea, tienes que volver a tu sala.-dijo el doctor-
-¡No! ¡quiero que pase Gonzalo la noche conmigo!-decía muy nerviosa-
-Vale, tranquila....
-Pero nadie más, no quiero a nadie más dentro
-Está bien
Gonzalo se fue con su hermana a su habitación y allí comenzaron a hablar.
-Andrea, si te pasa algo nunca me lo perdonaría, te quiero muchísimo-dijo él-
-Esto me volverá loca, no paro de escuchar pasos que se acercan a mi...poco a poco y me quisieran decir algo, pero yo no les dejo.
-Puf, en estos casos....es difícil decirte qué es lo más adecuado
-¿A qué te refieres?
-A escuchar lo que quieren, o no dejarles que se acerquen. Esta vez es demasiado difícil.
-¿Qué hora es?
-Son las seis y media
-Pues todo se me ha pasado eterno....como si cada hora, fuese un siglo, siento que hoy no soy la Andrea de siempre, siento como si....no le importase a nadie
-Pues no pienses eso que no tienes razón. Y ahora a descansar un poco.
-No me apetece
-Aunque no tengas ganas tienes que hacerlo.
En ese momento, Raúl entró por la puerta muy nervioso, y Gonzalo se fue de la habitación para que hablasen a solas. Raúl acercó una silla a su cama y le besó la frente mientras le agarraba la mano con delicadeza.
-¿Cómo estás?-preguntó él-
-Ahora bien...me desmayé al ver una de mis extrañas visiones
-¿Extrañas visiones?
-Ví una mancha de sangre en la pared de mi casa, y de pronto empezó a formar una palabra en latín
-¿La mancha de sangre?
-Si, mi hermano fue el primero en verlo, y al hacerlo yo, me dio un ataque de nervios: Empecé a llorar muy fuerte, hasta que comencé a perder toda la fuerza que tenía en mí, y finalmente me desplomé. Me desperté en el hospital.
-¡Qué horror!
-Todo por pasar a la iglesia, tuve yo la culpa, siempre queriendo hacerme la importante y de repente...¡paf! te cambia la vida.
-La culpa fue mía, yo inventé lo de pasar la noche en la puerta
-Ya, pero yo fui la que pasó, junto con mi hermano, Cata y Borja. Ahora ya me da igual todo, asíque el viernes que viene pienso volver ahí dentro con dos narices y a recorrerme toda la iglesia para averiguar sus misteriosos sucesos.
-Te arriesgas demasiado-le advirtió Raúl-
-Ya te dije que me da igual
-Ya pero a mí no, no quiero perderte
-¿Aún sigues colado por mí? ¿cómo es posible?
-Ya te lo dije, eres la única persona que quiero de verdad y nunca te abandonaré
-Pues ya me había echo la idea de que me habías olvidado
-Pues te has equivocado
-Aún así, lo dudaré, me lo tienes que demostrar siempre
-Eres difícil ¿eh?-decía Raúl-
-Puede ser...
-Te quiero Andrea, y encima te quiero mucho.¿Me crees ahora?
-Tal vez. Me extraña que hoy no estés con otra por el parque, y que estés aquí conmigo visitándome y queriendo saber mi estado. Sí, tal vez te crea.
-Entonces eso me gusta
Andrea sonrió y Raúl se acercó más a ella hasta que finalmente la besó.
Al poco rato, entraron por la puerta Catalina y Borja, querían saber qué tal estaba, pero a la vez, ella le tendría que decir algo muy importante sobre las visiones extrañas que ella también tiene.
Le hicieron a Raúl que saliera de la habitación y se sentara al lado de Gonzalo. Así lo hizo, y los tres amigos se quedaron hablando dentro del cuarto.
-Andrea, nunca debimos pasar ahí dentro, veo muchas cosas extrañas: sombras, personas que me siguen sin rostro, portazos en las puertas cuando ninguna está cerrada...-explicaba Catalina-
-No eres la única ¿sabes?. Mi hermano y yo también vemos cosas, y lo peor esque vemos los dos lo mismo. Borja, ¿tú ves algo?
Borja se callaba y se ponía nervioso
-Sí...-respondió con miedo-
-No me lo habías contado-le dijo Catalina-
-No quería preocuparte más, a parte ya me da igual contarlo. Lo mío es siempre lo mismo, nunca cambio de visión.
-Y...¿qué ves?-preguntó Andrea-
-Cuando estoy completamente solo en mi habitación, veo en frente de mí, un piano que sangra
-¿Cómo es?
-Es un órgano de iglesia, dentro de él se escucha una voz femenina y cuando para, el órgano empieza a sangrar bestialmente
-Voz femenina...-pensaba Andrea en alto-
-Sí, cantaba. Como la de la iglesia
-¿Era latín?
-Creo que sí ¿por qué?
-¿Y dice MORTEM?
-Creo que también pero ¿qué sucede?
-Pues que a lo mejor la chica que canta nos quiere decir algo a través de su letra, y también a través del piano.
-Y nadie lo vio, pero puede ser una señal ¿no crees?
-El viernes lo sabremos
-¿Irás?-preguntó Andrea-
-Iré, tranquila


FIN DEL CAPÍTULO 5
Espero que os haya gustado!
Por los motivos de estudio, no sé cuando podré
publicar el capítulo 6, pero lo haré cuanto antes
Por: Silvia Moratalla Fernández



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