Andrea y Gonzalo se fueron a su casa, y al llegar, Gonzalo intentó convencer a su madre:
-Mamá,¿nos podemos ir a pasar la noche en casa de Lara?-preguntó intentando engañar a su madre-
-¿Quién es?-preguntó Irene,su madre-
-Una chica nueva que ha venido al instituto,hoy cumple los años y va a celebrar una fiesta para conocernos mejor y eso.Nos llevaremos sacos de dormir.
-Nose...tened cuidado con las drogas y todas esas cosas que sabéis que no me gustan
-¿Droga?,de todo menos eso te lo aseguro
-Entonces vale...pero cuidado con lo que haceis los dos, y cuida de tu hermana.Vivid la vida pero con cabeza.Si os vais ahora a algún lado, que sepáis que la comida estará en diez minutos.
-Tiempo suficiente para decirle a Borja y a Catalina que vamos.
-Pero rápido.
Andrea y Gonzalo se miraron sonriendo y subieron las escaleras corriendo para llamar a los otros dos.
Andrea se metió en su habitación y llamó a Catalina, mientras que su hermano llamaba a Borja. Los dos, al escuchar la noticia se pusieron muy contentos, aunque más adelante, la alegría, desaparecería.
Cuando Andrea y su hermano salieron de sus habitaciones, se volvieron a sonreír y chocaron las manos en modo de victoria.
-Eres un puto genio-dijo Andrea-
-Losé, aunque lo que vamos a hacer esta noche, será un viaje andando de una hora, para luego dormir en la puerta de una iglesia abandonada en la que no habrá ni animalitos.
-¿Quién sabe?.Por algo allí no va nunca nadie...o eso es lo que se comenta.
-Haber Andrea, si allí no va nadie es porque la iglesia se está haciendo pedacitos.
-O porque está maldita.
-¿No me digas qué tienes miedo?
Andrea soltó una risita.
-Si tuviese miedo, no hubiese levantado la mano para ofrecerme a pasar la noche con todos.
Gonzalo sonrió al comentario de su hermana y poco después, su madre Irene los llamó para que bajaran a comer. Los dos bajaron y se sentaron cada uno en un sitio.
Media hora más tarde, llegó un SMS al móvil de Andrea. Era Raúl, quería verla en la puerta de la cafetería. Esta se quedó impresionada por el mensaje, y su hermano, para hacerse el gracioso le quitó el móvil y le leyó el mensaje. Al terminar, empezó a guizcar a Andrea y esta le dió una leve bofetada, así que Gonzalo le entregó el móvil.
-¿Vas a ir?-preguntó Gonzalo intentando controlar la risa-
-Iré...tendré que saber que quiere-le contestó-
-Cuidado con el melenas de ojos azules, le gustan demasiado las tías, y lo único que quiere es enrollarse con todas.
-Vaya...¿Quién eres? ¿el doctor amor?.Mira, no voy a enrollarme con ese imbécil, y tú deja de meterte en mi vida.Vendré pronto, pero por si acaso prepara los sacos de dormir y mantas, hará frío.
-Está bien, pero no tardes.
-Eso me lo tendré que pensar.
-Ya te vale.
Andrea le sonrió y se fue a la cafetería para verse con Raúl.
Antes de llegar, Raúl la vio y se acercó a ella con una sonrisa un poco tontilla.
-¿Qué te parece sii nos vamos a dar una vuelta por ahí?-Propuso Raúl mirándola-
-¿Una vuelta?.Va a ser que tus vueltas ya me las conozco.Nos iremos a pasear como los mejoes amigos del mundo y luego...inesperadamente me besarás ¿no?.
Raúl cambió el gesto, ya que Andrea no era tonta y lo había descubierto.
-Esto...no, solo como amigos y ya, para hablar de lo de esta noche.¿Vas a ir no?-dijo Raúl cambiando el tema-
-Si, mi hermano pudo convencer a mi madre con un truco que nunca falla: "Hay una fiesta de cumpleaños". ¿A ti te dejan ir?
-A mí sí.Yo hago chantaje, igual que Catalina, nunca falla.
-¿Y no tienes miedo?
-Yo no tengo nada de eso...además quiero demostrarle a la "FRIKI" de Lara que todo eso son mentiras que se inventa la gente para que todo el mundo le haga caso.
-En eso te doy la razón. La gente a veces...resulta ridícula inventando esas cosas. Por cierto, me llevaré algún juego de mesa para no aburrirnos.
-Eso me gusta. Oye, vamos a aquel parque, necesito fumarme un cigarro si no te importa.
-No... en absoluto.Vamos.
Raúl y Andrea se dirigieron hacia el parque que tenían enfrente, y allí se sentaron en un pequeño banco para que Raúl se fumara un cigarro.
-¿Te gustan esas cosas?-preguntó Andrea-
-Bueno, me gustan más otras cosas, como tú, por ejemplo.
Andrea se quedó sorprendida.
-No puede ser-contestó ella-
-¿Por qué?
-Tú a las tías no te las tomas en serio, no te importan lo más mínimo y solo buscas enrollarte con ellas y luego si te he visto, no me acuerdo.
-No te lo niego, pero contigo es distinto.
-¿Y esa frase? ¿son de las que nunca fallan?. Me refiero con las chicas.Oye mira, si me has llamado para ésto, mejor me largo y ya nos veremos esta noche.
Andrea se levantó del banco para irse, Raúl tiró el cigarro al suelo y la detuvo cogiéndola del brazo.
-Déjame demostrarte que yo te quiero de verdad, porfavor-decía Raúl-
-Y yo solo te pido, que me olvides.
-No puedo,Andrea no puedo estar sin ti, llevo meses ocultándolo, y sí, me lío con chicas para darte celos.
-Es la excusa más tonta que he oído nunca. De todas formas, te aseguro que no los tengo.
-¿Segura?
Andrea cambió de palabras.
-No...no estoy segura, pero esque eres un capullo con las tías y no me mereces.-continuó Andrea-
-Te merezco más que a cualquier otra.
Raúl se acercó a ella y la besó. Andrea lo miró, ella sintió que su beso era sincero, asíque ésta vez lo besó a él.
Se pasaron toda la tarde juntos, pero de pronto, Andrea recibe una llamada perdida de Gonzalo a las ocho y media de la tarde, y supieron que se tenían que ir para coger las cosas y estar en la puerta del instituto a las nueve.
-Me tengo que ir.En breve nos vemos-dijo Andrea-
-Si esta noche pasas miedo...no dudes en venir a buscarme
-¡Qué gracioso tú! ¿no?.Ya tengo a mi hermano para eso.
Raúl se empezó a reír.
-Bueno, hasta esta noche, adiós.-se despidió él-
-Adiós.
Andrea se fue corriendo hasta su casa y cuando llegó, Gonzalo abrió la puerta antes de que ella llamase a la puerta.
-Un poco más y llegamos tarde.¿Qué has hecho toda la tarde por ahí con él solos?-le preguntó Gonzalo-
-Pues...dar un paseo por el parque.
-¿Y por qué llevas el pintalabios exparcido?
A Andrea se le aceleró el corazón.
-¿Me meto yo en tú vida personal?.¡No!, pues tú tampoco en la mía, yo no te digo cosas sobre Catalina-contestó Andrea descontrolada-
Andrea se fue de la lengua y se arrepintió al segundo de decirlo.
-Perdón...no quería decirlo-se disculpó ella-
Nadie contestó, y Gonzalo cogió las cosas y se fue hacia la puerta del instituto.
Andrea lo seguía detrás casi a punto de llorar, ya que Gonzalo llevaba años colado por Catalina, y él ya la veía imposible.
Por el camino, Andrea seguía insistiendo
-Gonzalo...lo siento, soy una gilipollas, no debí decirto eso sobre Catalina
Nadie contestaba.
Al llegar a la puerta del instituto, ya estaban todos, asíque se fueron hacia la iglesia de Santa Bárbara andando por la carretera.
Andrea iba la última, muy alejada de los demás, pero Raúl la vio y se situó a su lado.
-¿Qué te pasa?.¿Por qué no vas con los demás?-preguntó Raúl-
-He dicho algo de lo que me voy a arrepentir toda mi vida...soy una payasa.-contestó ella-
-¿Pero qué has hecho?
-Cosas de familia.
-Esas cosas pasan...
-¡Esas cosas son un asco!-le interrumpió ella-
Mientras los dos hablaban, una camioneta vieja se paró en medio del grupo cortándoles el paso a propósito.
Todos se quedaron mirándose entre ellos y Gonzalo se acercó.
-¡Quítate de en medio!-decía él-
Pero la camioneta sólo le daba las luces.
Gonzalo cogió una piedra y le amenazó.
-Si no te quitas de ahí, te rayaré ésta chatarra que no vale una mierda-seguía diciendo cabreado-
Andrea lo observaba con asombro, y de pronto, el conductor de la camioneta, apretó el acelerador para darle un escarmiento a Gonzalo, asíque éste se cayó al suelo, y Andrea cogió una piedra de tamaño mediano y se la lanzó a un espejo retrovisor.
El cristal se rompió y la camioneta siguió su camino.
Andrea se acercó corriendo hacia su hermano y le extendió la mano para que se levantara,Gonzalo se la dio y se levantó.
-Sólo pido tú perdón-insistía Andrea-
-Lo tienes-contestó Gonzalo-
-Pero lo tienes que decir de corazón
Gonzalo le dio un beso y continuó.
-Lo digo muy sinceramente, tienes mi perdón
-¿Qué tal estás?.Me refiero por lo del tío de la camioneta.
-Ah...mejor.Ese tío parecía estar loco.
-¿Le viste la cara?-preguntó Andrea-
-No, las luces me deslumbraron.
-Tenemos que seguir-añadió Raúl-
Todos se pusieron en marcha. Algunos, ya se habían cansado de andar, el frío se apoderaba de ellos, pero ya quedaba poco camino.
Media hora, llegaron allí por fin, y en la misma puerta de la iglesia depositaron los sacos de dormir más la comida que habían traído.
Sacaron el parchís de Andrea y se pusieron a jugar con las mantas rodeadas por el cuerpo para que no tuviesen frío.
-Parece un sitio tranquilo-dijo Catalina-
-Lo que dijo Lara es una mentira como una casa-añadió Martín-
-Pues yo me lo sigo creyendo-dijo Andrea-
-¿Qué te lo crees?. No deverías hacerlo cuando ni siquiera tienes pruebas
-¿Qué hora tienes?
-Las diez y media.
-Podríamos empezar a dormirnos ya. Tengo frío y no puedo ni agitar el cubo con el dado para continuar mi jugada.
-Es buena idea, necesito descansar-dijo Borja-
Gonzalo y compañía se mentieron en los sacos de dormir y a la hora se durmieron.
Todo parecía estar tranquilo, pero cuando llegaron las doce, las campanadas del campanario de la iglesia comenzaron a sonar y los seis compañeros se levantaron sobresaltados. Ninguno entendía quien podría estar tocando las campanas, ya que se "supone" que es una iglesia abandonada.
FIN DEL CAPÍTULO 2....
Espero que os halla gustado!
EL LUNES, CAPÍTULO 3
Por:Silvia Moratalla Fernández
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