lunes, 10 de enero de 2011

El secreto de la iglesia maldita {{Cap.3}}

-¿Por qué suenan?-preguntó Catalina-
-¡No puede haber nadie aquí!.Lo que no entiendo es porque suenan si este lugar está desierto todos los días-le contestó Andrea-
-Esto está empezando a acojonarme-dijo Martín-
De pronto, las campanas paran de sonar, y todo vuelve a estar igual que antes. El grupo volvió a intentar dormirse pero...de pronto una ventana de arriba revienta y se hace mil pedazos. Ésto los asustó más y decidieron pasar, pero Martín y Raúl se rajaron y se quedaron en la puerta.
Cuando los cuatro valientes entraron, la puerta se cerró de golpe e intentaron abrirla, pero no podían asíque lo intentaron a patadas.
De pronto, escuchan a una mujer cantando en latín con voz aguda y muy preciosa, cuando de repente, los bancos de la iglesia comienzan a carse uno por uno, los cuadros que había, se fueron cayendo y los crucifijos se ponían boca abajo. Los cuatro se quedaron mirando unos a otros con la mente en blanco mientras la mujer seguía cantando, hasta que hubo un momento en el que se escuchó un golpe y la mujer dio un grito pidiendo ayuda en español.
Andrea reaccionó y se dio la vuelta dirigiéndose hacia la puerta para abrirla y salir de ahí, pero no se abría, hasta que ya al tercer intento se pudo abrir. Ésta avisó a los demás y entonces reaccionaron todos, asíque salieron corriendo pero...Raúl y Martín no estaban.
-¿Habéis visto lo qué yo?-preguntó Catalina con la conmoción en el cuerpo-
-Todos hemos vistolo mismo, pero ahora, busquemos a Martín y a Raúl-dijo Borja-
Se dispersaron cada uno por un lado y comenzaron a buscar a los dos desaparecidos.
Tras diez minutos de búsqueda, los cuatro se volvieron a encontrar en la puerta de la iglesia sin resultado alguno.
-¿Les habrá pasado algo?.Tengo miedo-preguntó Catalina-
-No creo... ellos no han pasado dentro-contestó Gonzalo-
-Pues entonces nos han dejado tirados-añadió Andrea-
-Tampoco lo creo, sus cosas están aquí.
-Pues entonces...¿Dónde coño han ido?
-¡Y yo qué se!.¡Me preguntas cosas que no te sé responder!-decía Gonzalo alterado-
-¡Oye a mí no me grites así!
-Te grito lo que me da la gana, ¿te enteras?
-Oye mira que te den.
-Habló....
Andrea le dio una bofetada, y justo en ese momento, Raúl y Martín aparecieron con un guardia de seguridad, y al ver todo lo que habían traído a la puerta de la iglesia los echó de allí y los advirtió:
-No volváis nunca aquí, este lugar es peligroso para chicos como vosotros-dijo el guardia-
-¿Por qué?.Si sólo es una iglesia-dijo Borja-
-Es más que eso, y ahora iros, recoged vuestras cosas y volved a vuestras casas.
-Pero...eso nos llevará una hora y ya son las dos y media de la madrugada.
-No me importa, recoged las cosas por las buenas o será peor.
-Pero..¿Qué peligro tiene este lugar?-preguntó Andrea-
-Más de lo que vosotros creeis, y lo que ésto para vosotros es un juego de detectives, se puede convertir en una terrible pesadilla.
-Nosotros ya lo hemos vivido hace media hora dentro...nos puedes contar la verdad.
-Yo estuve aquí hace unos años vigilando la iglesia con un compañero y un perro que trajimos.No paraba de ladrar. Desde afuera, vimos como había luces extrañas dentro y decidimos pasar, pero de pronto se cerró la puerta y los bancos, los cuadros y los curcifijos se empezaron a caer. Mi compañero se desmayó del miedo y yo intenté rehanimarle, pero no despertaba, asíque lo arrastré hacia la puerta y no se habría, hasta el segundo giro que le di al picaporte. Al salir, el perro apareció muerto, y cuando me volví a asomar a la iglesia, todo estaba en perfecto estado. Desde entonces ya no vigila nadie aquí, y yo pues...tuve que soportar las horribles cosas que luego más tarde me sucedieron. ¿Quién de vosotros ha entrado dentro?.
Andrea, Borja, Gonzalo y Catalina levantaron las manos.
-Pues habéis cometido el mayor error de vuestra vida. Al pasar ahí es como si te estuvieses enfrentando a tu propia muerte.
-No creo que sea para tanto-contestó Andrea-
-Tú debes ser la valiente, tu rostro no parece tener miedo.
-Miedo tengo, pero quisiera preguntarte algo acerca de esta iglesia.
-Suéltalo.
-¿Por qué pasan cosas extrañas?
-Nadie lo sabe, y nadie se atreve a pasar y recorrerse toda la iglesia para averiguar que es lo que empujó a que estas cosas sucedieran, y menos dentro de una iglesia.
-Me gustaría investigarlo
-No sabes lo que dices muchacha. Es un suicidio.
-Entonces...es un riesgo que estoy dispuesta a afrontar. ¿Sabes de alguna mujer que haya estado aquí dentro y que cante en latín?
-¿Una mujer? ¿cantando en latín?
-Si, nosotros escuchamos además a una mujer cantar, y luego más tarde gritó pidiendo ayuda.
-No sé...yo no escuché a nadie cantar, sólo escuchaba como si arrastraran cosas. Por eso ahora, quiero que os valláis de este sitio pero ya.
-No podemos, hemos engañado a nuestros padres para quedarnos aquí a dormir. Además, ya da igual...hemos pasado dentro, sabemos que pasan cosas. ¿Qué más te da qué pasemos la noche aquí?
-Está bien...pero no os quiero ver nunca más aquí ¿vale?
-Clarísimo.
-Me voy, mucha suerte, la necesitareis toda vuestra vida.
Cuando el guardia desapareció, Andrea empezó a llorar sin saber que hacer. Raúl se sentó a su lado y comenzó a tranquilizarla.
-Haber...tranquila ¿vale?.Luego seguro que no es nada y ha exagerado-dijo Raúl-
-Si...lo mismo pensábamos de la iglesia, y luego mira lo que ha pasado. Siempre se exagera  ¿no?
-Haber, ha pasado porque habéis entrado.Si no sigues pasando no te pasará nada.
-Esque voy a seguir pasando. Me da igual lo que ocurra, voy a saber que pasó en la iglesia siglos atrás.
-Es un error, no puedes hacerlo.
-¿Quién me lo impide?
-Nadie, tienes todo el derecho, yo sólo te aviso del peligro.
-Ya se que eso es peligroso, y también se que pongo mi vida en peligro, pero estas cosas llaman mi atención, y aunque sea lo último que haga, sabré que es lo que pasó aquí.
-Haz lo que quieras.
Andrea lo miró, se levantó para asomarse de nuevo a la iglesia pero...SORPRESA, los bancos volvían a estar en su sitio, junto con los cuadros y los crucifijos.
Esta llamó a los demás y al verlo se quedaron perplejos.

FIN DEL CAPÍTULO 3....
Espero que os halla gustado
EL MIÉRCOLES CAPÍTULO 4
Por: Silvia Moratalla Fernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario