-¿Pero qué coño...?-preguntó Borja atónito-
-¿Cómo es posible?-preguntó Catalina-
-Ni se sabe, aquí las cosas nunca tendrán sentido.
-Lo tendrán. Tenemos que averiguarlo antes de seis meses-dijo Andrea-
-¡Coño! ¿recordais lo qué dijo Lara?. Dentro de seis meses se supone que harán cien años para que se produzca otro sacrificio-añadió Gonzalo-
-Pues no se lo daremos
-Si no se lo damos....entonces el pueblo estará maldito para siempre ¿esque no piensas?
-¿Qué hacemos entonces?
-Averiguarlo antes de seis meses e irnos de aquí pero para siempre.
-Si pues tu verás como convences a mamá para irnos de aquí.
-Contándoselo.
-¡No!-interrumpió Borja-ésto no se lo podemos contar a nadie, si nosotros empezamos ésto lo terminaremos todos juntos.
-Pero esque es imposible, en seis meses, si no entregamos a alguien que sirva para sacrificio moriremos todos. Es uno, o todos.-dijo Andrea-
-Otra vez a cero...
-Da igual, nosotros a lo nuestro. Investiguemos lo que pasó aquí, y si hay que morir dentro de seis meses pues nos morimos y punto, pero con la conciencia tranquila.
-¡Qué no!, ¡qué esto nos viene muy grande!-añadió Catalina-
-Tú también has entrado, asíque ahora te jodes, pero vendrás con nosotros-dijo Andrea-
-¿Cuándo vendremos?
-Todos los viernes y sábados por la noche a las nueve.
-No nos dejarán nuestros padres
-¡Pues nos escapamos y punto!
-No es tan fácil Andrea.
-¿Estás con nosotros o contra nosotros?
-Con vosotros, lo estaré hasta el final.
Andrea se metió en su saco de dormir y se tapó con la manta. Los demás al verla decidieron hacer lo mismo, olvidarse de la situación por un momento-cosa que sería imposible- y descansar aunque fueran dos horas.
Al final, consiguieron dormirse, pero a las cinco de la madrugada.
Se levantaron a las dos y media del medio día, y Andrea ya había recibido tres llamadas perdidas de su madre. Cuando ésta las vio, avisó a Gonzalo y empezaron a recoger todo el equipaje que habían traído.
Antes de irse, Andrea quería comprobar si los sucesos extraños también ocurrían por la mañana.
-Venid alguno conmigo, no me apetecería quedarme encerrada yo sola aunque se vea luz-dijo ella-
-Yo te acompaño-contestó Raúl-
Andrea y Raúl se dirigieron hacia la iglesia, y al entrar, no sucedió nada. Lo único que se escuchaba, eran los pájaros cantar volando por el azulado cielo.
-Vale, sabemos otra cosa, por las mañanas no sucede nada, todo da el giro a partir de las doce de la noche-informó Andrea-
-Andrea enserio, no te hagas ahora la interesante. De que lleguemos a casa se nos han echo las tres-le contestó Gonzalo-
-Contigo no tengo nada que hablar.
Cuando el grupo recogió las cosas, se fueron de la iglesia de Santa Bárbara para dirigirse hacia sus casas.
Al llegar a la puerta del instituto, se despidieron y cada uno se fue por su camino.
Por el camino, Gonzalo es el que insistía ahora, el perdón de su hermana.
-Andreita querida, perdóname por haberte gritado así, pero esque estaba demasiado nervioso, perdóname porfavor-decía su hermano-
-No sé, no sé...si te arrodillas alomejor me lo pienso-contestó Andrea bromeando-
Gonzalo se arrodilló y Andrea se empezó a reír.
-Era una broma tonto, no hacía falta que te arrodillaras. Tienes mi perdón, se que lo buscabas de verdad.
-Al menos me ha servido de algo
-Oye, te tengo que hacer una pregunta sobre la mujer que cantaba en...latín, creo
-¿Qué pasa?
-¿Escuchaste lo qué cantaba?
-Sí, pero no lo entendía, es latín, yo no sé latín.
-Ya pero una de sus palabras me impactó. Dijo algo de..."MORTEM", eso es muerte. Lo que cantaba era para nosotros.
-No tiene nada que ver, muchas canciones también tienen esa palabra y no está dedicada para alguien
-Las otras palabras las escuché, y estaba tan impactada que se me grabó todo en la cabeza. Esta tarde iré a la biblioteca y encontraré el significado de esas palabras.
-¿Por qué te llaman tanto la atención esas frases tan...tétricas?
-Porque puede que esa chica nos quisiera decir algo a través de sus canciones.
-No sé Andrea, yo lo veo como una canción normal y corriente.
-¿Con la palabra MUERTE?. Esque lo más impactante ha sido eso, dentro de una iglesia y estando ahí nosotros.
-Mira, yo creo que lo mejor que puedes hacer es esperar hasta el viernes que viene y escuchar bien la canción, tal vez te confundiste de palabra.
-Vale, pero acuérdate de esta palabra: "MORTEM". Cuando estemos allí, acuérdate y escucha su voz...estoy segura de que lo dice.
-Lo haré, no te preocupes.
Cuando los dos hermanos llegaron a su casa, su madre Irene les echó la bronca, pero Andrea se inventó la excusa perfecta:
-Reconocemos que hemos llegado tarde, pero esque muchas personas de las que fueron allí, bebieron y dejaron la casa hecha una porquería, entonces la ayudamos a limpiarla-mintió Andrea-
-Es la última vez ¿os enteráis?
-Más claro imposible, pero no nos puedes encerrar toda la vida aquí como si fueramos niños. Yo ya voy a cumplir los 17 y Gonzalo los 19, ya somos grandes ¿no crees?
De pronto, Andrea divisó una enorme mancha roja en la pared, y le preguntó a su madre qué había pasado, aunque Irene no sabía qué contestarle, ya que ella no veía ninguna mancha roja.
Cuando su madre se fue a la cocina, Gonzalo se acercó a su hermana y la comenzó a tranquilizar.
-El guardia tenía razón. Vamos a tener que soportar sucesos extraños, incluso en nuestra propia casa, y lo que es peor....que soy la primera. Esto acabará volviéndome loca-dijo Andrea-
-No eres la primera, yo también la he visto, pero no e dicho nada. Sabía que era una de nuestras extrañas visiones-contestó Gonzalo-
-Entonces...¿tú también la has visto?
-Sí, y estoy demasiado nervioso.
-No nos podemos volver atrás, tenemos que superarlo juntos, ésto nos pasa por extrovertidos. Gonzalo, nunca te separes de mi lado, tengo miedo
-Nunca lo haré, te lo juro.
De pronto, Gonzalo vio como la mancha de sangre, empezó a formar una palabra en latín bastante conocida:"MORTEM". Este se quedó sorprendido, y Andrea se dio cuenta de que le pasaba algo al ver su cara. Andrea miró hacia atrás y vio lo que formó la mancha. Esta empezó a llorar tanto, que las fuerzas de su cuerpo se fueron consumiendo y se desplomó, pero su hermano la cogió en brazos y llamó rápido a su madre.
Irene se puso muy tensa y comenzó a darle pequeños golpecitos en la cara, pero no reaccionaba, asíque su madre decidió llamar a un médico.
Cuando diez minutos más tarde, la ambulancia estaba en la puerta,Andra abrió los ojos, pero su color no era el moreno oscuro que ella tenía diariamente, sino de color blanco, como el de un copo de nieve.
Gonzalo se lo dijo a los médicos y la pusieron corriendo en una camilla para llevársela al hospital. Su hermano se fue con ella en la ambulancia, y su madre Irene los seguía detrás con el coche.
Al llegar al hospital se la llevaron rápidamente a urgencias, y allí necesitaron un cuarto de hora para rehanimarla.
Gonzalo apenas tenía fuerzas, y sólo pensaba en que si a Andrea le pasaba algo, se sentiría culpable.
FIN DEL CAPÍTULO 4
Espero que os halla gustado!
EL VIERNES, CAPÍTULO 5`
Por: Silvia Moratalla Fernández

No hay comentarios:
Publicar un comentario