viernes, 9 de septiembre de 2011

El secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.13}}

Llegaron a las diez de la noche, y como ya habían escuchado cosas sobre la iglesia, decidieron ir mañana a las once y media ya que ahora estaban muy desanimados.
De camino a casa, Andrea andaba cabizbaja sin decir una palabra pensando en lo que Nuño les dijo, y en lo de Raúl. Gonzalo le notó algo extraño y no paraba de mirarla para adivinar qué decía su rostro.
-¿Te pasa algo?-preguntó Gonzalo-
-No, sólo que aún tengo las palabras de Nuño en mi cabeza dando vueltas sin parar-contestó Andrea-
-Pues tranquila, que no pasará nada ¿vale?.
-Vale-sonreía ella sin ganas-
-Pero, apuesto a que te pasa algo a parte.
Andrea se puso nerviosa.
-No, no me pasa nada a parte, tranquilo-dijo ella-
-¿De verdad?, porque yo no te creo.
-Que poco te fías de mí ¿no?. Claro como tú ya estás con Catalina, bien contento puedes estar.
-La verdad esque sí, pero no estoy hablando de ella ahora, sino de ti. ¿Qué te sucede?
-Haber Gonza, ya te lo dije, no me pasa nada. Creeme,¿vale?
-¿Es por Raúl? ¿te dijo algo?
Andrea se lo iba a contar, pero los dos escucharon un crujido tras suya y comprendieron que alguien los estaba siguiendo, pero Andrea sabía quien era y los dos salieron corriendo hacia su casa.
Al llegar, Gonzalo cerró la puerta de golpe y bajo llave.
-¿Quién coño sería?-se preguntó Gonzalo-
-Seguro que algún gracioso.
De pronto, tocaron a la puerta y los dos hermanos se miraron sin saber qué hacer, pero Gonzalo cogió el candelabro que había encima de la mesa del salón y abrió la puerta, pero al ver que eran Borja y Catalina bajó la mano y los invitó a pasar. Cada uno tomó su asiento y Borja comenzó a contar la nueva novedad.
-El guarda de seguridad nos la ha palmado pero bien-dijo Borja-
-¿El guarda ese que nos contó su historia en Santa Bárbara?-preguntó Gonzalo-
-El mismo
-¿Qué ha pasado?
-Pues que ha contado que nosotros pasamos las noches allí y han decidido volver a vigilar todas las noches en la puerta. He visto a uno de ellos correr y lo detuve para preguntar por qué tanto alboroto y me contó toda la historia.
-No creo que aguanten mucho allí.
-Lo malo, es como les den a ellos también por investigar.
-No creo, ellos sólo van a vigilar, no a investigar
-¿Y eso quién lo sabe?-añadió Andrea-
-Por lógica es imposible. Por cierto, ¿dónde está Raúl que no ha venido?-dijo Gonzalo-
-Ni idea-contestó Borja-
Andrea y Catalina se miraron, pero Catalina no podía aguantar la presión que tenía encima y decidió contarlo, pero Andrea le negaba la cabeza para que no lo hiciera, aunque no pareció hacerle mucho caso.
-De él precisamente quería hablaros-añadió Catalina-
-¿Qué pasa?-preguntó Borja-
-El caso es que el otro día...
De pronto, sonó el timbre, y Gonzalo se levantó para abrir la puerta, y como siempre, era Raúl. Andrea se puso más nerviosa y se temió lo peor, pero su amiga estaba dispuesta a contarlo delante de él para darle una lección, aunque no sirvió de mucho.
-¿Qué era eso tan importante que tenías que contarnos?-siguió insistiendo Borja-
-Este desgraciado abusó de Andrea y la amenazó con matar a Gonzalo si decía algo. Fue el día en el que Andrea estaba en aquel parque abandonado.-explotó Catalina-
-¡Mentira! fue ella la que me amenazó. Sí, quedé con Andrea porque  ella me lo pidió, y allí me dijo que ya estaba hasta las narices de mí, y que como no me apartara del grupo, me haría la vida imposible-añadió Raúl mintiendo para defenderse-
-¡Farsante!-seguía insultando Catalina-
-¡Callaos!. ¿Eso es verdad Andrea? ¿Te hizo eso?-preguntó Gonzalo-
-Sí, lo juro. ¿Por qué te crees que estaba tan preocupada?
-Mira que lo sabía-dijo Borja dándole un puñetazo a Raúl, pero él sólo le contestó con un pequeño empujón-
-¡Ella es la que miente!. Admito que la insistí para que volviera conmigo, pero al parecer eso la cansó demasiado y me amenazó con arruinarme la vida si no dejaba el grupo y la dejaba en paz.-siguió Raúl-
-Andrea, si estás mintiendo, es una acusación realmente mala que sólo te perjudicará a ti-le dijo Gonzalo-
-¡Haced lo que os salga de los huevos a todos! ¡cegatos! que sois unos cegatos todos-dijo Andrea-
Ésta se metió en su habitación y Catalina la siguió.
-Esta vez te has salvado porque tu versión es más convincete, pero que no te vea nunca cerca de mi hermana ¿queda claro?-dijo Gonzalo-
Raúl asintió.
-Sí porque si no, yo seré el primero que te parta la cara-dijo Borja-
A la mañana siguiente, Andrea salió a pasear para despejarse un poco, pero claro, Raúl estaba siempre pendiente de sus pasos y le tapó la boca por detrás metiéndola en un callejón sin salida y oscuro.
-¡Te dije que no lo contaras a nadie!. La has cagado pero bien Andrea. Tú de aquí ya no sales-dijo Raúl cortándole el paso-
-¿Qué quieres de mí?-preguntó ella temblando-
-A ti, pero claro, tú eres de Borjita. Ese capullo te quitó de mis brazos  ahora tú le quieres
-Así es. En mí ya no queda nada tuyo y me alegro.
-Aunque creo, que tú todavía sientes algo y no lo admites ¿cierto?
-Te equivocas, ahora déjame en paz.
-Ni lo sueñes....
Andrea le dio una patada en el estómago y salió corriendo, pero Raúl la volvió a coger y le pegó en la cara, pero como ella cogió un puñado de arena del suelo, se lo echó en los ojos y salió corriendo para esconderse. Esa suerte tuvo, por que Raúl no la vio y ella pudo irse a su casa corriendo.
Al llegar no le dirigió la palabra a su hermano, aunque él no quería dejar de hablarse con su hermana e intentó solucionar las cosas, pero como Andrea era muy cabezota no quiso solucionar nada.
-En serio, no quiero dejar de hablarme contigo por esto-dijo Gonzalo-
-No es una simple tontería. Han abusado de tu hermana y a ti te dá igual. Pues nada Gonzalo, sigue creyéndotelo, que me parece mentira que todavía no conozcas a Raúl. Se lo montó bien el imbécil para que todos os volviérais en contra mía.
-Mira yo no creo a ninguno porque no tengo pruebas de lo sucedido.
-¿Pero tú que más pruebas necesitas para ver que Raúl es un mentiroso?. Y encima dices que no crees a ninguno. Mira, deja de intentar arreglar las cosas que sólo lo estás empeorando.
Andrea se fue a su habitación y no salió de allí en todo el día.

                                                                     +++
Pasaron dos meses y medio, y todo seguía igual: Andrea seguía enojada con su hermano por no creerla, ya habían pasado seis meses desde que habían estado la primera noche en Santa Bárbara, y Borja hacía con su novia cinco meses. De pronto, Borja, Raúl y Catalina entran dentro de la casa de los hermanos y se sientan para contar una buena noticia, y mala por otra.
-¿Y ahora qué pasa?-preguntó Andrea desanimada, como un zombie-
-Tengo dos noticias. Una buena y otra mala, ¿por cuál empiezo?-contestó Borja-
-¿Qué mas dá?
-La buena es que los vigías ya no están vigilando desde anoche, y la mala es como si la Tierra se los hubiera tragado.
Los cinco compañeros se miraron entre ellos.
-Pues averigüemos los motivos-añadió Gonzalo-
-No tenemos tiempo, mañana sábado harán seis meses, en la iglesia cien años de nuevo, lo que esto quiere decir que....Andrea tiene que estar preparada y nosotros igual para salvarle la vida-dijo Borja-
-¿Y si Andrea no se vende?-preguntó Raúl-
-Moriremos todos.
-¡Fin de la historia!. Estoy preparada para lo que venga mañana, y me niego a venderme para esos extraños rituales, sólo para que esas personas tengan su trofeo. No me dá la gana de perder en este juego, y si hay que morir , pues se muere. Lo siento por vosotros, pero yo no lo acepto-Interrumpió Andrea-
-Ni yo. Me niego a perder a mi hermana para salvarnos a todos. Si hay que morir, lo haré a su lado-añadió Gonzalo-
Andrea le sonrió entre lágrimas y le dio un fuerte abrazo.
-Yo tampoco dejaré que mueras. Me niego a perder lo único que tengo en esta vida-dijo Borja-
-Y yo no perderé a mi mejor amiga-dijo Catalina-
Andrea les sonrió a los tres y los demás estaban esperando la contestación de Raúl, pero en vez de contestar o decir algo, se levantó de su sitio y se fue.
-¿Qué mosca le ha picado?-se preguntó Gonzalo-
-Está claro ¿no?. Él no dice nada porque quiere que Andrea muera-contestó Catalina-
-¿Y eso por qué?
-La quiere todavía, y saber que no tiene nada que hacer con ella le vuelve loco, por eso prefiere verla muerta.
-¿Y a eso lo llamas tu querer?
-Ya sé que no. Su prioridad es que está obsesionado con Andrea, y sólo vive por y para ella. Le dá rabia verla con Borja y eso lo quiere evitar, pero bajo ningún concepto lo solucionará matándose a sí mismo. Para él solucionarlo es acabando con ella.
-Pues a este paso no le hará falta, ya me queda menos-dijo Andrea-

FIN DEL CAPÍTULO 13, EL PRÓXIMO,
SÁBADO QUE VIENE =)
Por: Silvia Moratalla Fernándezz

viernes, 8 de julio de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.12}}

-Venga tú quitate de en medio-decía Andrea-
El que conducía sacó la mano a través de la ventanilla diciéndole a Andrea que se dirigiera hacia allá.
En ese momento llegaron los demás corriendo, ya que Raúl les había dicho que había escuchado a Andrea gritar por esta zona. Cuando Andrea iba a salir corriendo para dirigirse hacia sus compañeros, la camioneta aceleró y esta se echó hacia la derecha para que no la atropellara, fue entonces cuando salió corriendo hacia sus compañeros con la camioneta a sus espaldas.
Cuando ya había llegado hacia ellos, los apartó hacia un lado para que no los atropellaran y para despistarlo, se tiró con los demás al suelo. El hombre que conducía la camioneta dio un gran frenazo, Borja cogió una piedra y se la lanzó hacia la ventana del conductor. La piedra que había lanzado reventó el cristal y le golpeó la cabeza. Todos se acercaron hacia el vehículo y abrieron la puerta tirando al suelo al conductor, que por cierto, era el hermano mayor de Raúl.
-¿Tú? ¿Qué hace él aquí?-preguntó Catalina a Raúl-
-No sé, últimamente se le fue la cabeza. Me enfadé con él debido a una fuerte discusión que tuvimos por motivos personales y me dijo que me arruinaría la vida matando a mis amigos-explicó Raúl mintiendo-
-Cabrón....
-Sí, y por eso merece morir.
Raúl cogió una piedra y le produjo a su hermano un fuerte golpe en la cabeza. Andrea se acercó a él disimuladamente.
-Has matado a tu hermano, eres un cabronazo y que sepas que lo que me has hecho lo pienso contar-le susurró Andrea al oído-
-Hazlo, y tu hermano morirá con  la piedra que llevo en la mano-le contestó fríamente Raúl-
-Atrévete si puedes.
Raúl sonrió y engañó a Andrea haciendo como si elevase la mano para golpear a Gonzalo, así que esta le agarró la mano con fuerza y Raúl retiró la mano de Andrea con asco. Sólo Catalina vio lo que había pasado y decidió hablar con su mejor amiga a solas pero al llegar a Llanera.
Cuando llegaron, los chicos se fueron a dar una vuelta y Catalina se quedó con Andrea para saber qué le había pasado, así que se la llevó a un sitio seguro.
-He visto como le agarrabas la mano a Raúl y él te la apartaba con asco. ¿Qué ha pasado? ¿y qué hacías allí tú sola? o....¿no estabas sola?-preguntaba con cierta curiosidad Catalina-
-¿Qué insinuas? ¿qué me lo monto con Raúl a escondidas?
-Yo no e dicho eso, pero es lo que parece.
-Es él el que quiere montárselo conmigo, yo no. Por eso me ha citado esta mañana a las doce en aquel parque abandonado.
-¿Qué dices? y....¿qué te ha hecho?
-Forzarme, y como me tenía agarrada yo no podía hacer nada por salvarme.
-¿Te violó?
-¡No!, me amenazó que es peor.
-¿Qué te dijo?
-Que si le contaba esto a alguien, mataría a mi hermano
Catalina se puso nerviosa.
-Por eso le he agarrado la mano. Me hizo creer que le iba a golpear la cabeza, y yo a mi hermano no dejo que lo toquen ni un mísero pelo de la cabeza-explicó Andrea-
-Yo tampoco permitiría que le tocaran un pelo.
-¿Te gusta Gonzalo?
-Desde siempre, y me liaba con otros para darle celos y comprobar si me quería, pero ya veo que no.
-Pues si alguien te tiene que decir la verdad no soy yo, ese es él. Y te pido por favor que no le cuentes esto a Borja ni a Gonzalo o entonces si que la habré cagado.
-Pero él no tiene derecho a pedirte eso, no tiene por qué ganar.
-De momento me tengo que callar, Raúl se ha descontrolado mucho estos últimos días, ya lo ves, hasta ha matado a su propio hermano. Por ahí viene Gonzalo. Díselo, creo que ya es hora de sacar las verdades a la luz antes de irnos para siempre de este mundo ¿no crees?. ¡Gonzalo ven!-gritó Andrea-
Gonzalo se acercó a ellas y Andrea se fue para dejarlos a solas mientras Andrea se iba con Borja en los morros de Raúl intentando fastidiarle todo lo que podía y más. Catalina y Gonzalo se estaban mirando a los ojos, cada uno con el corazón a cien por hora.
-¿Qué te ocurre?-preguntó Gonzalo-
-¿Me quieres? porque yo a ti sí. ¿Sientes tú lo mismo?
-Lo mismo y más. Llevo por tí desde que tanía diez años y aún siento lo mismo.
Catalina se acercó a él y lo besó.
Después de habersen liado, cada uno se fue por su lado.

       
                                                                           ***
Por fin llegaron las cinco de la tarde, y el grupo se fue en autobús con destino a Oviedo, la capital de Asturias para ver a Nuño Lorca, el monje que sobrevivió.
Andrea y Catalina se sentaron juntas, Borja y Gonzalo también, pero Raúl estaba solo y para variar detrás de las chicas.
-El idiota este....¿nos controla  qué? Será gilipollas-decía Catalina entre susurros-
-No sé, pero este tío ya no es de fiar. Y te aseguro que eso, no es bueno-contestó Andrea-
Raúl estaba intentando escuchar, pero le resultaba prácticamente imposible, hasta que su paciencia se acabó  le pidió a Andrea que se sentara un momento con él, y esta sin miedo se puso a su lado para vacilarle un rato.
-¿Querías algo?-preguntó Andrea-
Catalina lo escuchaba.
-Que te callaras la puta boca, pero veo que ya se lo has contado todo a tu amiguita-contestó Raúl-
-¿Y si es así qué? ¿qué te importa?
-Pues que...ya sabes lo que te espera-dijo Raúl poniendo su mano en el muslo izquierdo de Andrea subiendo poco a poco-
Catalina no pudo aguantar más y se dio la vuelta agarrándole la mano a Raúl.
-Lo sé todo cabrón, y que sepas que no te vas a salir con la tuya, ya que yo puedo contárselo a todo el mundo. Y te lo advierto, tengo más aliados que tú gilipollas.-dijo Catalina-
-Veo que tú también quieres provar mi mano, la que todo lo toca.
-Y yo veo que quieres provar todos nuestros puños, porque si te metes con Andrea estás muerto, ya que te metes con todos nosotros. Y tú prueba a tocar algo con esa manita, que te la corto y se la echo a los perros.
-Ya lo veremos. Ya te puedes ir de mi sitio Andreita.
Cuando Andrea se iba a ir, Raúl la agarró del brazo y le susurró.
-Recuerda que tú serás mía.
-Y tú recuerda que ni aunque me muera-respondió ella dedicándole una mirada aterradora y llena de asco-
Andrea se volvió a sentar junto a Catalina, y sólo tenían que esperar a que el autobús llegara a su trayecto.
Al pasar tres horas, el autobús paró justamente en frente del monasterio, y  los cinco pasaron dentro para preguntar por aquel anciano superviviente. Al parecer eran los más jóvenes que estaban allí. El jefe se acercó a ellos y preguntó:
-¿Qué o a quién buscáis?
-Buscamos a Nuño Lorca-contestó Andrea-
-Lo siento, no está disponible.
-Por favor, es muy importante. Dígale que es un asunto de vida o muerte y no nos iremos de aquí hasta que no hablemos con él.
-Está en el interior de la iglesia. Pasad y decidle lo que le tengáis que decir. Tenéis veinte minutos.
-Gracias.
Pasaron a la iglesia y vieron a un hombre anciano arrodillado ante el altar rezando. Era el único hombre que estaba allí, por lo tanto, tenía que ser él.
-Tiene que ser él, no hay otro aquí dentro-dijo Borja-
-Es él.-contestó Gonzalo-
Los cinco se acercaron a él y Andrea se ofreció la primera en hablar.
-¿Nuño Lorca?-preguntó ella-
Él asintió y siguió rezando sin contestarles.
-Queríamos saber qué pasó en la iglesia de Santa Bárbara mientras usted se....encontraba dentro.-seguía ella-
El anciano paró de rezar y se puso frente a ellos ofreciéndoles asiento para sentarse.
Todos se sentaron y él comenzó a hablar.
-¿Cómo cinco jóvenes como vosotros saben de la existencia de tal semejante iglesia?-preguntó Nuño-
-Hace unos tres meses, una compañera nos contó una leyenda acerca de esa iglesia, y nosotros seis quisimos saber si era verdad pasando una noche junto a la puerta, y no veas las terribles cosas que se hallan dentro. Es horrible-dijo Andrea-
-¿Seis? Yo sólo veo cinco jóvenes.
-A uno lo perdimos. Lo mataron dentro de la iglesia y para que no me mataran a mí también tuve que saltar desde la ventana del campanario deslizándome por una cuerda mientras presenciaba el tremendo asesinato de mi compañero.
-¿Quién lo mató?
-Unos monjes encapuchados. No se les veía muy bien el rostro.
-Esas personas no son monjes. Son aliados del demonio y son lo peor. Pero bueno, ¿qué queréis que os diga?
-Qué pasó ahí dentro cuando usted se encontraba allí.
-Todo ocurrió hace cuarenta años, cuando yo tenía treinta y un años. Estábamos por una parte, los monjes que se dedicaban a Dios y otros se dedicaban al diablo. Entonces, hubo una lucha entre los buenos y los malos,pero nos acabaron echando de allí a patadas. Después de aquello, aquellas personas realizaban misa negra y rituales extraños muy macabros, como matar animales y ofrecérselas al demonio para que se saciara un poco de sangre. Pero eso no les era suficiente, ya que él quería almas, por eso decidieron sacrificar a una persona cada cien años. Claro que esos rituales siempre se han hecho. Harán unos cinco siglos que esas macabridades nacieron en aquella iglesia.
-¿Y cómo puede sobrevivir una persona más de cien años?
-Puede ser. Si se dedican al demonio, él les dará la inmortalidad. Pero para que lo mantengan con vida, no para ser amigos, él no quiere amigos, sólo siervos.
-¿Y cómo se le puede vencer?
-¿Para qué quieres saber eso?
-Porque.....yo seré la que muera por todos. Uno de esos desgraciados me lo dijo. Por eso quiero saber la manera de poder vencerle y que no se apodere de mi alma. ¿Hay alguna manera?
-Sí, hay una.
-¿Cuál es? Dígamela por favor.-suplicaba Andrea-
-Antes de que den las doce campanadas para que sean las doce en punto, alguien debe ponerle un crucifijo de Jesucristo en el corazón, si no....se quedará con tu alma para siempre, y los que estén presentes, morirán contigo. Tenéis que hacerlo bien.
-Y...¿si lo hacemos bien....después nos podemos quedar atrapados en la iglesia?
-Si te digo la verdad no lo sé, por eso si conseguís liberar tu alma, corred lo más rápido posible y salid de ahí.
-También te quería preguntar sobre una mujer que cantaba en latín. ¿Sabes algo de eso?
-Sí, sólo había una y era la que cantaba en misa tocando el órgano. Pero cuando tuvimos que enfrentarnos a los malos, la mataron. Le quitaron la piel a tiras y sus huesos los depositaron dentro de los tubos del piano para que no se supiera de su existencia.
Catalina tuvo que salir a fuera para vomitar, porque le resultaba todo realmente asqueroso.
Andrea casi la acompañó porque también se le revolvió el estómago, aunque el color blanco había invadido completamente su rostro moreno.
-Y...¿qué fue de su piel y sus órganos?-se atrevió a preguntar Andrea-
-Se los entregaron a él para que se saciara-contestó Nuño-
Andrea se tapó la boca para no vomitar ella también. Cuando se le pasó, continuó.
-¡Qué asco! No quiero ni imaginarme lo que me harán a mí-continuó ella-
-A ti nada, porque sólo te van a absorver el alma.
-¿Sólo? Pues ya es bastante.....
Gonzalo miró la hora de su reloj y avisó de que se les hacía tarde.
-Nuño, nos tenemos que ir, pero ha sido un placer conocerle. Y muchas gracias por su información. Nos ha servido de mucho.-dijo Andrea-
-De nada. Y por cierto, no le digáis a nadie que hemos hablado de Santa Bárbara, sospecho de algunos de mis cercanos y podría ser peligroso para mí y para vosotros.
-Tendrás nuestro silencio.
-Buena suerte chicos.
Los compañeros se fueron de allí para dirigirse otra vez a Llanera.


Fin del capítulo 12
el próximo, MAÑANA O PASADO
Por: Silvia Moratalla = Mariisa Lopeez

martes, 5 de julio de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.11}}

Raúl cogió el libro y Andrea se lo pidió para echarle un vistazo, cuando de pronto, empezaron a escuchar pasos como la otra noche y el grupo subió escaleras arriba buscando algún escondite; pero todas las puertas estaban cerradas así que sólo les quedaba el campanario para salir, pero al llegar, la única ventana de salida estaba completamente cerrada, y la cuerda de la campana con la que Andrea logró escapar estaba cortada. Los cuatro, sorprendidos estaban pisando una trampilla y del peso se abrió y calleron abajo. Lo que había allí era realmente repugnante ya que estaba lleno de animales muertos y los que más se repetían eran jinetas, y a todas les faltaban las patas. Junto a los animales muertos, estaba el cuerpo de Martín por un lado, y la cabeza por otro. Allí abajo había un olor espantosa, y Andrea iba a dar un grito, pero su hermano reaccionó antes y le tapó la boca fuertemente.
Al minuto, los cuatro empezaron a escuchar cómo se abría la puerta así que decidieron hacerse más para atrás con cuidado para que no los pudieran ver al asomarse.
Las personas que habían entrado dentro,eran los mismos seres extraños  y al ver la trampilla abierta, dos se asomaron; pero por suerte no había nadie y se fueron aunque los demás decidieron no salir hasta pasar la hora por motivos de seguridad.
Al pasar la hora, cada uno fue subiendo por las pequeñas escaleras que había hasta que ya estaban todos arriba y un poco manchados de sangre.Raúl decidió ir el primero ya que él decía que no le daba miedo. Bajaron lentamente y con sigilio para que nadie los oyese. Cuando ya llegaron abajo, todo estaba despejado, así que fueron corriendo hacia la puerta; pero al intentar abrirla.....estaba cerrada de nuevo.
Los cuatro se miraron entre ellos sin saber qué hacer, hasta que de pronto, aquellas personas volvieron a aparecer y los vieron. Comenzaron a acercarse a ellos con paso ligero sacando las afiladas cuchillas que atravesaron a Martín una y otra vez. Andrea fue la primera en darse cuenta y avisó a los demás, así que todos comenzaron a intentar abrir y a pegarle fuertes patadas a la puerta. Cuando esos "hombres" estaban a punto de llegar, la puerta se abrió y todos salieron muy rápido. Andrea fue la que cerró la puerta de la iglesia para que los monjes no pudieran salir de allí.
-Por qué poco....-decía Andrea suspirando-
-¡Mierda! y nos hemos dejado el libro dentro, seguro que esos seres raros lo han quemado o algo-dijo Borja-
-No creo-dijo Andrea levantándose un poco la camiseta y sacando el libro-
-¡Lo tienes!. Eres la mejor.
-Me alagas...
Borja la besó y los cuatro compañeros empezaron a leer el libro, que al parecer, no era un relato, sino una lista de las personas que estuvieron allí y había un monje que todavía estaba vivo llamado Nuño Lorca, que al parecer era de los buenos y lo querían matar, ya que al lado de su nombre ponía la palabra "ELIMINAR".
Los chicos, decidieron buscarlo para que le pudieran preguntar cosas sobre lo que sucedió en la iglesia mientras él se hallaba allí en el siglo XX.
-¿Alguien tiene ordenador para buscar dónde se encuentra ahora?-preguntó Raúl-
-Todos, ¿tú no?-contestó Borja-
-No, me lo traen el miércoles
-No podemos esperar hasta mañana, así que vamos a buscarlo ahora y si lo encontramos pues iremos el viernes a las cinco ¿qué os parece?.
-Perfecto-contestaron Andrea y Gonzalo-
Los compañeros se fueron de allí y tras una hora de vuelta, se fueron a casa de Andrea y Gonzalo.
Se conectaron a Internet y buscaron información sobre Nuño Lorca. En ella ponía:
"Nuño Lorca, único superviviente que se salvó de los extraños sucesos de la iglesia de Santa Bárbara,Llanera (Asturias).Se encuentra actualmente en el monasterio de Oviedo, Santa María. El anciano, con 71 años de edad se encuentra en perfecto estado y aquello ya es pasado en su memoria".
-Lo tenemos.Sólo necesitamos los billetes de autobús para poder irnos a la capital-dijo Andrea-
-Mañana vamos al ayuntamiento y los solicitamos, porque si no, dudo que podamos ir.-dijo Borja-
-¿Nos lo darán?
-Supongo, allí es dónde se sacan.
-Suficiente. Lo importante es tenerlos para poder ir.
-Me muero por ir y saber qué pasó, él es nuestra única respuesta-decía Borja-
-Sí, y esperemos que por suerte, siga vivo.
-Lo está.
Al lunes siguiente, volvieron a quedar donde siempre y ésta vez, Catalina fue.
-¿Al final vas a bachiller?-preguntó Andrea-
-No, por suerte ¿no ves que estoy aquí?-contestó su amiga-
-Ayer fuimos a la iglesia y jodimos el piano. Dentro de él había un libro y huesos de cadáveres. Como empezamos a escuchar ruidos, nos subimos al campanario para salir por ahí pero estaban las ventantas cerradas y la cuerda estaba partida. Lo que nos salvó la vida fue una trampilla que pisamos todos y del peso se rompió. Claro que lo peor es lo que había allí abajo. Estaba lleno de cadáveres de animales, incluyendo el de Martín. Aquellas personas se asomaron, y al no ver a nadie se marcharon. Lo peor fue salir de la iglesia, la puerta se atascó una vez más y ellos cada vez estaban más cerca, hasta que por fin, se abrió en el último momento, pero lo pasamos fatal.
-¿Y en el libro qué hay?
-Una lista de personas que estuvieron aquí en el siglo XX y uno todavía sigue vivo, se encuentra en Oviedo, en un monasterio llamado Santa María, creo. El viernes iremos a verlo y tranquila, él es de los buenos.
-¿Cuál es su nombre?
-Nuño Lorca.
-Joder, y ¿dónde vamos ahora?
-Al ayuntamiento para que nos saquen los billetes de viaje.
-Estoy de religiosidad hasta....
-¡Eh! relájate, esa visita nos cambiará la vida, más que nada porque él es nuestra respuesta.
-Bueno pues ¿qué esperamos? vamos a por los billetes ¿no?
-Vamos.
El grupo se dirigió al ayuntamiento y allí pidieron los billetes. La chica que estaba en la oficina los buscó y se los imprimió en color. Los chicos salieron de allí cada uno con una sonrisa de oreja a oreja y preparados para una nueva aventura.
Llegó el inesperado viernes, y Raúl citó a Andrea en un parque abandonado que había por la carretera a las doce de la mañana.
Andrea se dirigió hacia allá, y cuando llegó no había nadie. Tras cinco minutos de espera, decidió irse, pero de pronto, Raúl le tapó la boca y al segundo la soltó riéndose.
-¡Me asustaste!, joder....¿te gusta ir sigilosamente o qué?-dijo Andrea con el corazón a mil-
-No está mal
-Bueno, ¿para qué me has citado en este parque al que nunca va nadie?
-Pues para hablar tú y yo solitos.
-Ya...¿y de qué quieres tú hablar?
-De nosotros.
-Esque de nosotros no hay nada que decir.
-Si lo hay. Te haré una propuesta muy sencilla que no te costará trabajo-propuso Raúl con una voz malévola-
-¿Qué quieres de mí?
-Si lo hacemos aquí y ahora mismo, lo tuyo con Borja tendrá futuro, si no, me encargaré de arruinar vuestra relación.
-¿Cómo eres tan hijo de puta?, ¿tú te crees que lo voy ha hacer contigo? ¡Pues vas listo! y lo de Borja, tranquilo que él no va a creer a un gilipollas como tú. Hasta nunca
Andrea se dio la vuelta para irse, pero para Raúl la cosa todavía no había terminado, así que la cogió del brazo acercándola a él.
-¿Dónde te crees que vas? Hasta que no lo hagamos tú de aquí no te vas.....¿te quedó claro?-dijo Raúl descontrolado totalmente-
-Jamás.-contestó Andrea escupiéndole-
-Tú eres mía y de nadie más, y ahora que no hay nadie, lo haré, aunque tú no quieras.
-¡Déjame en paz!-gritaba ella-
Raúl le tapó la boca y la empotró contra un pequeño muro que había. Allí le comenzó a tocar el cuerpo a la vez que la besaba.
Andrea le mordió la mano y salió corriendo, pero Raúl salió tras ella y cuando la cogió se cayeron los dos al suelo, así que Raúl le volvió a sujetar los brazos para inmovilizar su fuerza subiéndose encima de ella para que no pudera moverse, y con una mano libre volvió a tocar su cuerpo.
Andrea gritaba pidiendo auxilio, pero nadie la escuchaba, hasta que de pronto, Raúl se arrepintió de golpe de su acción violenta hacia la persona que más amaba.
-No voy a seguir porque me das pena, pero quiero que sepas que si haces algo con Borja delante de mí como daros un beso o algo, la próxima vez, ésto no quedará como un simple susto-le amenazó Raúl-
-No te vuelvas a acercar a mí-contestó Andrea-
-Y ni una palabra de esto a nadie, porque si no, tu hermano acabará fatal.
-¡A mi hermano ni lo toques!
-Para que eso no ocurra, necesito tu silencio, sino despídete de tu hermanito.
-Prometo que no saldrá una palabra de mi boca....-dijo Andrea muy bajito-
-¿Cómo? no lo he oído.¡Más alto!
-¡Prometo que no saldrá una palabra de mi boca!
Raúl sonrió maliciosamente y la besó, pero Andrea apartaba la cabeza.
Este se quitó de encima suya y se fue de allí dejando a Andrea en el suelo tirada, muy nerviosa y llorando.
Andrea estuvo sentada en la arena durante un rato, hasta que se le pasó el nerviosismo, ya que si se alteraba demasiado, le daría un ataque de ansiedad.
Por fin se relajó todo, y se dirigió otra vez hacia su casa, pero la camioneta que se paró la primera noche cortándoles el paso se paró frente a ella cortándole el paso.

FIN DEL CAPÍTULO!
Próximo pase, mañana o pasado
como siempre :-)
Por: Silvia Moratalla Fernández

sábado, 2 de julio de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.10}}

Como siempre, los bancos, los cuadros y los crucifijos comenzaron a caerse, y Martín
estuvo a punto de desmayarse, pero Andrea le dio fuerzas dándole pequeños golpecitos en
la cara.De pronto, aquella voz femenina empezó a cantar y Andrea la siguió.
La voz prevenía de un lugar que le resultaba muy familiar: era el piano con el que Borja
había soñado.
Martín se acercó corriendo y observó su cara de asombro mientras le preguntaba:
-¿Qué te pasa?-preguntó Martín-
-Es el piano con el que Borja soñó.
-¿De qué hablas?
-En una de sus visiones, Borja veía un piano idéntico a este, él nos lo dibujó en un papel.
De él venía una voz femenina y al terminar el piano sangraba.
-Joder...¡quiero salir de aquí!-gritaba Martín-
-¡Shh!, tranquilo que no pasa nada.
Cuando la voz detuvo su dulce sonido, todo se calmó durante unos segundos;pero luego el piano empezó a sangrar y Andrea y Martín se apartaron para no mancharse.Al minuto, los dos escucharon pasos y voces, así que decidieron esconderse tras unas columnas muy gruesas. De pronto, aparecieron cuatro hombres, a decir por sus aspectos parecían monjes.Iban encapuchados y se pusieron alrededor del altar hablando en un idioma muy extraño, no era ni español ni latín y Martín miró a Andrea muy asustado; pero esta le dijo que se calmase a través de señales con las manos. Martín quiso esconderse mejor tras la columna, pero cometió un error que le costó la vida: se tropezó con uno de los escombros que había exparcidos por el suelo y se cayó, así que Andrea lo observó muy nerviosa con el corazón a cien por hora.
Los monjes lo miraron y se dirigieron hacia él con paso acelerado; pero no para salvarle, sino todo lo contrario.
Andrea se tapó la boca con las dos manos para que no la matasen a ella también. Los monjes llegaron hasta Martín y lo cogieron preso. Los cuatro seres extraños sacaron cuchillas muy afiladas de sus enormes bolsillos y lo comenzaron a apuñalar bestialmente hasta dejarlo casi muerto. Andrea escuchaba cómo Martín le pedía ayuda, pero ella no podía hacer nada, ya que si no, ella también moriría. De lo asustada que se hallaba, realizó un pequeño sollozo que los monjes escucharon y uno de ellos dijo en español:
-¡Ahí detrás hay alguien, encontradlo y matadlo-dijo con una voz estremecedora-
Andrea escuchaba los pasos cada vez más y más cerca; pero podía salvarse si subía escaleras arriba y se deslizaba con la cuerda de las campanas y así lo hizo. Salió de su escondite, y aquellos "hombres" se pararon en seco para ver su rostro, pero Andrea reaccionó  y subió las escaleras hasta llegar al campanario. Al llegar, cerró la puerta y la atascó con una tabla que casualmente había en el suelo.
Se situó al lado de la campana y empezó a sacar la cuerda del agujero en el que estaba metida.
Los monjes ya llegaron y empezaron a derrumbar la puerta, y cada vez ella enrollaba la cuerda más rápido hasta que ya la tenía del todo; pero había algo sorprendente en ella que captó su atención: de la mitad para abajo estaba encharcada de sangre. Andrea reaccionó de nuevo cuando sólo faltaban unos segundos para que aquellos "hombres" reventaran la puerta, entonces ella se dio prisa y dejó caer la cuerda por la ventana.
Los de abajo la vieron y gritaban con nerviosismo que se diera prisa. La joven asustada se alargó las mangas de la camiseta blanquecina para no quemarse las manos con la cuerda.
De pronto, los monjes entraron y Andrea no se lo pensó dos veces, así que se deslizó cuerda abajo por la ventana y los monjes se asomaron a toda prisa para ver qué había sido de ella.
Catalina, Borja y Raúl se quedaron impresionados al ver a aquellos hombres raros dentro de la iglesia.
Cuando Andrea llegó al suelo, los otros tres se pusieron a su alrededor para levantarla.
-¿Dónde está Martín?-preguntó Raúl-
-Esos seres lo han matado a cuchillazos por todas partes, y yo me he escapado de sus garras. Tenemos que irnos antes de que vengan esos hombres-dijo Andrea-
-¿Y el equipaje?
-Dejadlo ahí, mañana vendremos a por él.
-Cogeré una manta, no puedes ir así manchada de sangre por las calles del pueblo-añadió Gonzalo-
-Quiero irme, vayámonos de aquí.
De pronto, la puerta de la iglesia se abrió: era Martín, que no lo habían matado del todo a pesar de las cuchilladas que recibió en varias partes del cuerpo.
El pobre muchacho se acercó a sus compañeros a punto de morir y estos se acercaron a él; pero de pronto, vieron como una cuchilla atravesaba su cuello. Un monje lo había decapitado.
Las dos chicas, Catalina y Andrea dieron un fuerte grito acompañado por grandes gotas de agua que salían por los ojos, mientras que los chicos se quedaron horrorizados tras ser testigos de la muerte de un amigo.
El monje cogió su cabeza y se la lanzó a sus compañeros advirtiéndoles en su idioma natal.
-Si no queréis acabar como él abandonar ahora que estáis a tiempo.-dijo con una voz oscura-
Gonzalo dio un paso alante armado de valor y valentía; pero a la vez muerto de miedo.
-Nunca abandonaremos,pensamos llegar hasta el final nos cueste lo que nos cueste.
-¿Tú y cuántos más?
Andrea dio un paso alante y se situó al lado de su hermano, y tras ella, uno por uno se pusieron a su medida.
-Nunca conseguiréis vencernos. Sólo sois una panda de niños.-dijo el monje-
-Tu iglesia te espera, vete y sigue con tus trapicheos-dijo Andrea-
-Tú serás la elegida-respondió aquel ser entrando dentro de la iglesia con el cadáver de Martín-
Cuando se cerró la puerta, el grupo se empezó a preguntar el significado de la frase que le dijo aquel hombre extraño y monstruoso a Andrea: "Tú serás la elegida"; pero ya tenían demasiadas cosas en la cabeza.
-Si nos preguntan por Martín nadie lo a visto-dijo Borja-
-Borja, nos han visto con él mucha gente, seremos los principales sospechosos.-contestó Catalina-
-Pues le diremos que se enfadó y se fue. Esque si decimos que lo ha matado un "monje" en una iglesia "supuestamente" abandonada nos tomarán por locos.
-Tienes razón, lo que ha pasado esta noche aquí, se queda aquí-añadió Gonzalo-
-Vámonos ya-dijo Catalina-
Por el camino, Andrea le contó a Borja lo del piano y éste se quedó realmente impresionado por las palabras que Andrea decía por su boca.
-¿Y pasó todo lo que te dije?-preguntó él impresionado-
-Absolutamente todo. Mañana domingo por la mañana iremos a las once de la madrugada. Ya que he terminado el instituto, quiero cambiar de aires, encerrarme en una misma cosa, como la iglesia; por ejemplo.
-Yo también iré mañana, pero Catalina creo que se quedará, sus padres la obligan a hacer bachillerato, así que dudo que asista.
-¿Crees que podrás traer un martillo?-preguntó Andrea pensativa-
-¿Para qué? ¿Qué quieres, romper el piano?
-Sí.
-¿Por qué?
-Quiero saber qué hay dentro.
Cuando llegaron a la puerta del instituto, cada uno se fue por su camino y Andrea llevaba alrededor de su cuerpo la manta que cogió su hermano para que no la viera medio pueblo ensangrentada.
-¿Qué ha pasado mientras estabas dentro? ¿De quién es esa sangre?-preguntó Gonzalo-
-No lo sé. Mientras enrollaba la cuerda, de la mitad para abajo estaba totalmente...cubierta de sangre reciente-respondió ella recordando aquella terrible escena-
-Dejemos las preguntas, vamos a descansar, a las diez y media tenemos que estar en pié.
-Madrugar es un asco, pero por lo menos ya no me aburriré tanto todos los fines de semana.
-¿Me estás diciendo que te gusta pasar miedo?
-No, pero me encanta investigar, aunque dé miedo, tiene su puntejo.
-No creo, uno de nosotros tendrá que morir para salvar Llanera, y puede ser cualquiera.
Andrea reaccionó de nuevo.
-Seré yo.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó él-
-¿No escuchaste al monje? Me dijo que yo sería la elegida. Se refería a eso joder, seré yo quien muera por todos-decía ella llorando-
-No si no te apresan los monjes. Yo no permitiré tal acto.
-Ya es tarde, me tocó a mí y punto, asúmelo. El problema vendrá cuando se entere Borja.
-A descansar, mañana será otro día.
Gonzalo y su hermana llegaron a su casa y nada más llegar se pusieron a dormir. A la mañana siguiente, los dos hermanos se levantaron tal y como habían previsto, a las diez y media. Desayunaron, se vistieron y se fueron a menos cinco a la puerta del instituto, como era de costumbre.
Cuando llegaron, estaban todos menos Catalina, que tenía que discutir lo del bachillerato con sus padres y ese día no pudo ir, por lo tanto, Andrea era la única chica.
Como siempre, del instituto se fueron a la iglesia "supuestamente" abandonada.
Tras una hora de camino, llegaron allí a las doce y dos minutos y no dudaron en entrar.
Borja desenvolvió el martillo y lo agarró con fuerza para romper el piano. Al ponerse todos en frente el instrumento, Borja se ofreció voluntario para partirlo en mil pedazos, y así lo hizo.
Empuñó el martillo y comenzó a darle fuertes golpes hasta partirlo del todo. Oculto en él, había un libro un poco antiguo del siglo XX y restos de huesos humanos.

FIN DEL CAPÍTULO 10
Próximo Capítulo
Mañana o Pasado (:
Por: Silvia Moratalla Fernández

jueves, 30 de junio de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.9}}

Fue entonces cuando Andrea y Gonzalo se acercaron a Borja y empezaron a decirle la cosas con groserías.
-Eres un imbécil. No te vuelvas a acercar a mí-dijo Andrea a Borja-
-Entiende que te quiero, ¿mis sentimientos no cuentan o qué?
-¿Los tuyos? los tuyos no me importan lo más mínimo
-Te seguiré queriendo
-Ésto de investigar se ha terminado. Ahora vete.
Borja salió de la iglesia lorando, cogió sus cosas y se marchó a Llanera.
Andrea explotó a llorar y se abrazó a su hermano.
-Me quiero morir.Y lo peor es que....le quiero, le quiero demasiado y no me lo puedo sacar de mi cabeza-decía ella-
-No le des más vueltas. Vamos a casa a descansar ¿vale?
-Me parece bien.
Martín,Gonzalo y Andrea salieron de allí y recogieron sus cosas. Tras una hora de largo camino, llegaron al pueblo a las dos de la madrugada.
Al entrar, una sorpresa les esperaba: veían a muchas personas alrededor de las sillas,mesas, etc. Todos les miraban fíjamente a los ojos con la cara pálida y algunos ni tenían rostro, otros ni siquiera tenían cabeza y algunos sin brazos ni piernas.
Gonzalo pidió que se relajara, que todo lo que estaban viendo era mentira, era imaginación, aunque Andrea sabía que no era cierto, y sí, tenía miedo pero no le importaba lo más mínimo la presencia de aquellos seres extraños que estaban en su casa.
-No quiero dormir sola. ¿Y si le decimos a mamá que nos deje dormir en la habitación con ellos?-propuso Andrea-
-Pues duerme conmigo si tanto miedo tienes.
-No me sentiría segura del todo.
-Sabes que no nos dejarán.
-Pues nos saltamos las normas.Ponemos nuestros sacos de dormir en el suelo y punto. Yo sola no pienso dormir con todos esos ahí abajo.
-Se les denomina como fantasmas, hermana.
-Me dá igual. Venga, vamos.
Gonzalo y Andrea entraron con sigilio en la habitación de sus padres y pusieron en el lado izquierdo los sacos de dormir. Al terminar, se introdujeron en ellos y empezaron a dormir.
Por la noche no pasó nada sobrenatural, lo peor vendría por la mañana. La primera en despertar fue Andrea y le sorprendió que sus padres no estuvieran levantados a las doce del medio día, así que se levantó del suelo para despertarlos pero...los ojos de sus padres estaban totalmente en blanco, con la piel pálida como la nieve y muy fría como un cubito de hielo. Andrea se temió lo peor; pero como no reccionaban, despertó a su hermano, y cuando él los vio, los empezó a mover pero no reaccionaban.
Los dos entendieron que estaban muertos y Andrea y Gonzalo comenzaron a llorar sin consuelo mientras se abrazaban mutuamente y muy fuerte.
Andrea, más tarde corrió a por el teléfono y llamó a la ambulancia otra vez.
A los quince minutos llegó y los embolsó en una bolsa para cadáveres llevándoselos en camilla para realizarles la autopsia. Al día siguiente por la mañana a las once y media, comenzó el entierro y los dos hermanos estaban destrozados -la que más Andrea, ya que en el funeral de sus padres no vio a nadie de sus amigos por allí, y sintió una enorme decepción-
Una vez en el cementerio, a mitad de la misa, Andrea vio una figura acercarse a ella muy familiar: era Borja, que venía a acompañar a Andrea en sus sentimientos.
Ésta sonrió entre lágrimas y se acercó a él corriendo para abrazarlo y para pedirle disculpas.
Cuando los dos terminaron de abrazarse, Andrea lo cogió de la mano y se dirigieron otra vez hacia allá para que el funeral continuara. Una vez finalizada, cuando sus padres ya estaban enterrados, Borja y Andrea se dieron una vuelta por el cementerio para hablar.
-No me puedo creer que estés aquí después de todo lo que te he hecho. Me arrepiento de todas las palabras que dije, incluso de decirte que no te quería. Eres el único que no me ha fallado y he decidido que quiero pasar mi vida a tu lado. Me dan igual los demás, tú y mi hermano sois lo primero-dijo ella-
-¿Estás segura?
-Sí, si tu me dejas
Los dos se besaron, y al detenerse, Borja le preguntó una duda.
-¿Con quién os quedaréis ahora?
-Pues...como mi hermano es mayor de edad, puedo quedarme a su cargo, así que me quedo junto a mi hermano.
-Mis padres se han ido a vivir a Madrid, así que como yo soy mayor de edad me quedo.
-¿Y no van a volver?
-Volverán pero de vez en cuando
-¿Y qué tal te lo has tomado?
-Regular; pero ya me he acostumbrado.
Dos meses después, Andrea y Gonzalo habían abandonado el instituto por fin, pero no van a empezar otro curso, ya que el graduado les era suficiente.
No fueron a la iglesia durante dos meses y hasta que todo no se relajara, no volverían allí; pero Andrea tenía miles de ganas por regresar de nuevo a aquella tétrica iglesia.
Era sábado, y ya hacían dos meses de la extraña muerte de los padres de ambos.
De pronto, sonó el timbre de la casa, y cuando Andrea abrió se quedó impresionada con la visita de Catalina, pero esta vez no iba de malas, al contrario, quería pedirle perdón.
-Lo siento, no debí dejarte tirada en esto y no ir al entierro de tus padres. Además quiero que sepas que los meses que duré con Borja no fueron los más felices de mi vida, ya que sólo estaba con él por diversión y le engañaba con otros.-decía Catalina-
-Entonces,¿por qué has sido tan mala amiga?
-Soy una idiota, caprichosa y egoísta. Lo quiero todo para siempre, aunque ésta vez no será posible.
-Me has decepcionado demasiado. Antes de nada, debo decirte que estoy con Borja, no sabía lo especial que era hasta que por sorpresa apareció en el funeral. Ahora sí lo sé.
-Me alegro Andrea, y sé que no me merezcotu perdón.Adiós.
-¡Espera! hay algo que puedes hacer, y si a Raúl le interesa díselo también.
-¿Qué es?
-Ya que hoy hacen dos meses, quiero que quedemos a las diez en el cementerio y pasemos allí dos horas. A las doce nos iremos a Santa Bárbara, sino tienes miedo claro. Y díselo también a Martín. Nuestra amistad está en tus manos.
-No te fallaré.
Andrea cerró la puerta y Borja se acercó a ella.
-¿Qué quiere ahora?-preguntó él-
-Recuperarme. Le he dicho que sí; pero con una condición: que esta noche quedemos a las diez en el cementerio y pasemos allí dos horas.-respondió ella-
-¿Y luego?
-Nos iremos a Santa Bárbara.
-¿Otra vez?. Seguramente que lo que les pasó a tus padres tiene que ver con eso.
-Por eso no me volveré atrás.
A las nueve y media prepararon el equipaje y desde allí se fueron al cementerio los tres. Al llegar allí estaban Catalina y Martín; pero ni rastro de Raúl. Ella se acercó a los dos y le preguntó a Catalina:
-Raúl no ha querido venir ¿no?-dijo un poco decepcionada-
De pronto apareció por la puerta y añadió:
-No quería, pero por tu amistad voy a donde sea.
Andrea sonrió y le dio un abrazo.
-Siento haberte fallado, pero estaba demasiado enfadado. Espero que sepas que aún te quiero.
-No empecemos Raúl, yo ya me olvidé de ti.
-Lo asumo, pero no lo olvides.
El grupo se sentó al lado de las tumbas de los padres de los dos hermanos. Allí estuvieron hasta las doce, y después se dirigieron hacia la iglesia.
Como de costumbre, dejaron el equipaje al lado de la puerta y discutían por entrar, ya que cada vez el miedo crecía más y más.
Al final, el grupo acabó peleándose y Raúl le dio un empujón a Martín demasiado fuerte, así que este cogió del brazo a Andrea y los dos se calleron al suelo dentro de la iglesia.
Cuando Raúl se dio cuenta iba a pasar corriendo; pero la puerta se cerró de golpe y Martín y Andrea se quedaron encerrados en su interior.

Fin del capítulo 9
Próximo capítulo
PASADO MAÑANA
DÍA : 2/7/2011
Por: Silvia Moratalla Fernández

martes, 28 de junio de 2011

El Secreto de La Iglesia Maldita {{Cap.8}}


-Busquemos el significado, las palabras me las he aprendido una por una-dijo Andrea-
-Ahora entiendo por qué querías el diccionario,porque a ti no te gusta leer-dijo Catalina-
-Lo sé.Venga busquemos.
Catalina y Andrea buscaron el significado de la canción mientras Borja y Gonzalo echaban un vistazo a la iglesia. Media hora después, Andrea llamó a los demás para que vieran lo que significaba y ésto no les gustó un pelo.
"Ahora que ya estáis aquí moriréis.
Ya es muy tarde
ahora que ya estáis aquí moriréis.
Tened cuidado en donde pisáis, todo
es peligroso y
vuestra vida es nuestro juego".
-Es una advertencia-dijo Gonzalo-
-¡Qué mal royo! pero por lo menos ya estás tranquila que eso es lo que querías ¿no?-dijo Catalina a Andrea-
-Sí, averiguar la canción. Os dije que esa chica nos quería decir algo-dijo Andrea-
-Sí...advertirnos de lo macabro que es este sitio, así que si me dejáis me retiro de aquí, me dá miedo-decía Catalina-
-¿Ahora te achantas?. Eres una cobarde, temes a todo lo que te rodea-dijo Borja a su novia-
-¿Disculpa?
-Lo has oído muy bien.Eres una cobarde y últimamente siento....que ya no quiero estar contigo.
-¿Me estás dejando?
-Creo que sí,ahora me muero por otra
Andrea le negaba la cabeza a Borja para que no lo dijera;pero él estaba dispuesto a decir la verdad.
-¿Quién es esa otra?-preguntó Catalina con lágrimas en sus ojos-
-La tienes delante de ti.-respondió él-
-¿Andrea?
Andrea reaccionó e intentó convencer a su mejor amiga de que ella no sentía nada por Borja, pero la ignoró, ni siquiera la pudo mirar a los ojos.
-Catalina, eso es mentira, yo no le quiero, es él el que me quiere a mí-dijo Andrea-
-Habértelo pensado antes de liarte con él.
-¿Qué? Yo no me he liado con Borja, tienes que creerme
-¿Y tú te haces llamar amiga?
Catalina se dio la vuelta para salir de la iglesia, y cuando salió se puso a recoger sus cosas mientras se lo contaba a Raúl.
-¿Qué pasa? ¿Por qué te vas?-preguntó Raúl-
-Pregúntaselo a la que tu llamas novia, esa sí lo sabe todo-respondió Catalina-
-¿Qué ha pasado?
-Borja me ha dejado para irse con Andrea, y seguro que es porque se han liado, sino no le gustaría sin motivos ¿no crees?
Cuando Catalina se fue, a Raúl le entró el ataque de celos y entró dentro de la iglesia dirigiéndose a paso acelerado a Borja y cuando se puso delante suya, empezó a hablarle.
-¿Qué coño te traes con mi chica?. Sólo te lo preguntaré una vez-dijo Raúl-
-Liarme con ella. Por cierto, ¿todavía no te a dicho tu novia que ya he besado su boca?
-Te voy a matar imbécil....-decía Raúl dándole un puñetazo en la nariz-
Borja se levantó del suelo y le respondió con una patada en el estómago; pero Raúl se cabreó más y le empezó a dar puñetazos en la cara, así que como no había nadie que se pusiera por medio para separarlos, Andrea salió corriendo hacia la puerta y le pidió ayuda a Martín. Fue entonces cuando Gonzalo y Martín pudieron separarlos y Raúl se acercó a Andrea.
-Has jugado con mis sentimientos. Yo te quería de verdad y al principio creías tú que yo sería el que te dejaría por otra, y al final lo has hecho tú.-le dijo Raúl-
-Sólo te lo diré una vez y si me quieres creer bien: yo no me he liado con Borja. Te lo hubiera contado, yo no soy de las que juegan con dos personas a la vez.
-No te creo. Si no te hubieras liado con Borja, él no tendría motivos para quererte. Él estaba muy enamorado de Catalina.
-Te estás equivocando, yo no me he liado con Borja. Si lo hubiera hecho la lo habría dicho, más que nada porque yo ya lo he perdido todo.
-Casi todo, aún te queda tu amado, así que muy sola no estarás
Gonzalo se puso delante de Andrea y se miraron cara a cara.
-Alomejor has sido tú el que se ha liado con cuarenta a las espaldas de mi hermana-añadió Gonzalo a punto de pegar a Raúl-
Raúl rió.
-Te arrepentirás de todo el daño que estás causando-dijo Gonzalo-
-¿Y yo qué?, a mí también me duele lo que me a hecho ella.
-Te haces daño tú solo porque te crees estas cosas. Ahora vete antes de que te parta la cara.
Raúl se limpió el labio lleno de sangre, salió de la iglesia y se fue con su equipaje.

Próximo capítulo,
MAÑANA o PASADO (:
por: Silvia Moratalla Fernández