Raúl cogió el libro y Andrea se lo pidió para echarle un vistazo, cuando de pronto, empezaron a escuchar pasos como la otra noche y el grupo subió escaleras arriba buscando algún escondite; pero todas las puertas estaban cerradas así que sólo les quedaba el campanario para salir, pero al llegar, la única ventana de salida estaba completamente cerrada, y la cuerda de la campana con la que Andrea logró escapar estaba cortada. Los cuatro, sorprendidos estaban pisando una trampilla y del peso se abrió y calleron abajo. Lo que había allí era realmente repugnante ya que estaba lleno de animales muertos y los que más se repetían eran jinetas, y a todas les faltaban las patas. Junto a los animales muertos, estaba el cuerpo de Martín por un lado, y la cabeza por otro. Allí abajo había un olor espantosa, y Andrea iba a dar un grito, pero su hermano reaccionó antes y le tapó la boca fuertemente.
Al minuto, los cuatro empezaron a escuchar cómo se abría la puerta así que decidieron hacerse más para atrás con cuidado para que no los pudieran ver al asomarse.
Las personas que habían entrado dentro,eran los mismos seres extraños y al ver la trampilla abierta, dos se asomaron; pero por suerte no había nadie y se fueron aunque los demás decidieron no salir hasta pasar la hora por motivos de seguridad.
Al pasar la hora, cada uno fue subiendo por las pequeñas escaleras que había hasta que ya estaban todos arriba y un poco manchados de sangre.Raúl decidió ir el primero ya que él decía que no le daba miedo. Bajaron lentamente y con sigilio para que nadie los oyese. Cuando ya llegaron abajo, todo estaba despejado, así que fueron corriendo hacia la puerta; pero al intentar abrirla.....estaba cerrada de nuevo.
Los cuatro se miraron entre ellos sin saber qué hacer, hasta que de pronto, aquellas personas volvieron a aparecer y los vieron. Comenzaron a acercarse a ellos con paso ligero sacando las afiladas cuchillas que atravesaron a Martín una y otra vez. Andrea fue la primera en darse cuenta y avisó a los demás, así que todos comenzaron a intentar abrir y a pegarle fuertes patadas a la puerta. Cuando esos "hombres" estaban a punto de llegar, la puerta se abrió y todos salieron muy rápido. Andrea fue la que cerró la puerta de la iglesia para que los monjes no pudieran salir de allí.
-Por qué poco....-decía Andrea suspirando-
-¡Mierda! y nos hemos dejado el libro dentro, seguro que esos seres raros lo han quemado o algo-dijo Borja-
-No creo-dijo Andrea levantándose un poco la camiseta y sacando el libro-
-¡Lo tienes!. Eres la mejor.
-Me alagas...
Borja la besó y los cuatro compañeros empezaron a leer el libro, que al parecer, no era un relato, sino una lista de las personas que estuvieron allí y había un monje que todavía estaba vivo llamado Nuño Lorca, que al parecer era de los buenos y lo querían matar, ya que al lado de su nombre ponía la palabra "ELIMINAR".
Los chicos, decidieron buscarlo para que le pudieran preguntar cosas sobre lo que sucedió en la iglesia mientras él se hallaba allí en el siglo XX.
-¿Alguien tiene ordenador para buscar dónde se encuentra ahora?-preguntó Raúl-
-Todos, ¿tú no?-contestó Borja-
-No, me lo traen el miércoles
-No podemos esperar hasta mañana, así que vamos a buscarlo ahora y si lo encontramos pues iremos el viernes a las cinco ¿qué os parece?.
-Perfecto-contestaron Andrea y Gonzalo-
Los compañeros se fueron de allí y tras una hora de vuelta, se fueron a casa de Andrea y Gonzalo.
Se conectaron a Internet y buscaron información sobre Nuño Lorca. En ella ponía:
"Nuño Lorca, único superviviente que se salvó de los extraños sucesos de la iglesia de Santa Bárbara,Llanera (Asturias).Se encuentra actualmente en el monasterio de Oviedo, Santa María. El anciano, con 71 años de edad se encuentra en perfecto estado y aquello ya es pasado en su memoria".
-Lo tenemos.Sólo necesitamos los billetes de autobús para poder irnos a la capital-dijo Andrea-
-Mañana vamos al ayuntamiento y los solicitamos, porque si no, dudo que podamos ir.-dijo Borja-
-¿Nos lo darán?
-Supongo, allí es dónde se sacan.
-Suficiente. Lo importante es tenerlos para poder ir.
-Me muero por ir y saber qué pasó, él es nuestra única respuesta-decía Borja-
-Sí, y esperemos que por suerte, siga vivo.
-Lo está.
Al lunes siguiente, volvieron a quedar donde siempre y ésta vez, Catalina fue.
-¿Al final vas a bachiller?-preguntó Andrea-
-No, por suerte ¿no ves que estoy aquí?-contestó su amiga-
-Ayer fuimos a la iglesia y jodimos el piano. Dentro de él había un libro y huesos de cadáveres. Como empezamos a escuchar ruidos, nos subimos al campanario para salir por ahí pero estaban las ventantas cerradas y la cuerda estaba partida. Lo que nos salvó la vida fue una trampilla que pisamos todos y del peso se rompió. Claro que lo peor es lo que había allí abajo. Estaba lleno de cadáveres de animales, incluyendo el de Martín. Aquellas personas se asomaron, y al no ver a nadie se marcharon. Lo peor fue salir de la iglesia, la puerta se atascó una vez más y ellos cada vez estaban más cerca, hasta que por fin, se abrió en el último momento, pero lo pasamos fatal.
-¿Y en el libro qué hay?
-Una lista de personas que estuvieron aquí en el siglo XX y uno todavía sigue vivo, se encuentra en Oviedo, en un monasterio llamado Santa María, creo. El viernes iremos a verlo y tranquila, él es de los buenos.
-¿Cuál es su nombre?
-Nuño Lorca.
-Joder, y ¿dónde vamos ahora?
-Al ayuntamiento para que nos saquen los billetes de viaje.
-Estoy de religiosidad hasta....
-¡Eh! relájate, esa visita nos cambiará la vida, más que nada porque él es nuestra respuesta.
-Bueno pues ¿qué esperamos? vamos a por los billetes ¿no?
-Vamos.
El grupo se dirigió al ayuntamiento y allí pidieron los billetes. La chica que estaba en la oficina los buscó y se los imprimió en color. Los chicos salieron de allí cada uno con una sonrisa de oreja a oreja y preparados para una nueva aventura.
Llegó el inesperado viernes, y Raúl citó a Andrea en un parque abandonado que había por la carretera a las doce de la mañana.
Andrea se dirigió hacia allá, y cuando llegó no había nadie. Tras cinco minutos de espera, decidió irse, pero de pronto, Raúl le tapó la boca y al segundo la soltó riéndose.
-¡Me asustaste!, joder....¿te gusta ir sigilosamente o qué?-dijo Andrea con el corazón a mil-
-No está mal
-Bueno, ¿para qué me has citado en este parque al que nunca va nadie?
-Pues para hablar tú y yo solitos.
-Ya...¿y de qué quieres tú hablar?
-De nosotros.
-Esque de nosotros no hay nada que decir.
-Si lo hay. Te haré una propuesta muy sencilla que no te costará trabajo-propuso Raúl con una voz malévola-
-¿Qué quieres de mí?
-Si lo hacemos aquí y ahora mismo, lo tuyo con Borja tendrá futuro, si no, me encargaré de arruinar vuestra relación.
-¿Cómo eres tan hijo de puta?, ¿tú te crees que lo voy ha hacer contigo? ¡Pues vas listo! y lo de Borja, tranquilo que él no va a creer a un gilipollas como tú. Hasta nunca
Andrea se dio la vuelta para irse, pero para Raúl la cosa todavía no había terminado, así que la cogió del brazo acercándola a él.
-¿Dónde te crees que vas? Hasta que no lo hagamos tú de aquí no te vas.....¿te quedó claro?-dijo Raúl descontrolado totalmente-
-Jamás.-contestó Andrea escupiéndole-
-Tú eres mía y de nadie más, y ahora que no hay nadie, lo haré, aunque tú no quieras.
-¡Déjame en paz!-gritaba ella-
Raúl le tapó la boca y la empotró contra un pequeño muro que había. Allí le comenzó a tocar el cuerpo a la vez que la besaba.
Andrea le mordió la mano y salió corriendo, pero Raúl salió tras ella y cuando la cogió se cayeron los dos al suelo, así que Raúl le volvió a sujetar los brazos para inmovilizar su fuerza subiéndose encima de ella para que no pudera moverse, y con una mano libre volvió a tocar su cuerpo.
Andrea gritaba pidiendo auxilio, pero nadie la escuchaba, hasta que de pronto, Raúl se arrepintió de golpe de su acción violenta hacia la persona que más amaba.
-No voy a seguir porque me das pena, pero quiero que sepas que si haces algo con Borja delante de mí como daros un beso o algo, la próxima vez, ésto no quedará como un simple susto-le amenazó Raúl-
-No te vuelvas a acercar a mí-contestó Andrea-
-Y ni una palabra de esto a nadie, porque si no, tu hermano acabará fatal.
-¡A mi hermano ni lo toques!
-Para que eso no ocurra, necesito tu silencio, sino despídete de tu hermanito.
-Prometo que no saldrá una palabra de mi boca....-dijo Andrea muy bajito-
-¿Cómo? no lo he oído.¡Más alto!
-¡Prometo que no saldrá una palabra de mi boca!
Raúl sonrió maliciosamente y la besó, pero Andrea apartaba la cabeza.
Este se quitó de encima suya y se fue de allí dejando a Andrea en el suelo tirada, muy nerviosa y llorando.
Andrea estuvo sentada en la arena durante un rato, hasta que se le pasó el nerviosismo, ya que si se alteraba demasiado, le daría un ataque de ansiedad.
Por fin se relajó todo, y se dirigió otra vez hacia su casa, pero la camioneta que se paró la primera noche cortándoles el paso se paró frente a ella cortándole el paso.
FIN DEL CAPÍTULO!
Próximo pase, mañana o pasado
como siempre :-)
Por: Silvia Moratalla Fernández
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