-Venga tú quitate de en medio-decía Andrea-
El que conducía sacó la mano a través de la ventanilla diciéndole a Andrea que se dirigiera hacia allá.
En ese momento llegaron los demás corriendo, ya que Raúl les había dicho que había escuchado a Andrea gritar por esta zona. Cuando Andrea iba a salir corriendo para dirigirse hacia sus compañeros, la camioneta aceleró y esta se echó hacia la derecha para que no la atropellara, fue entonces cuando salió corriendo hacia sus compañeros con la camioneta a sus espaldas.
Cuando ya había llegado hacia ellos, los apartó hacia un lado para que no los atropellaran y para despistarlo, se tiró con los demás al suelo. El hombre que conducía la camioneta dio un gran frenazo, Borja cogió una piedra y se la lanzó hacia la ventana del conductor. La piedra que había lanzado reventó el cristal y le golpeó la cabeza. Todos se acercaron hacia el vehículo y abrieron la puerta tirando al suelo al conductor, que por cierto, era el hermano mayor de Raúl.
-¿Tú? ¿Qué hace él aquí?-preguntó Catalina a Raúl-
-No sé, últimamente se le fue la cabeza. Me enfadé con él debido a una fuerte discusión que tuvimos por motivos personales y me dijo que me arruinaría la vida matando a mis amigos-explicó Raúl mintiendo-
-Cabrón....
-Sí, y por eso merece morir.
Raúl cogió una piedra y le produjo a su hermano un fuerte golpe en la cabeza. Andrea se acercó a él disimuladamente.
-Has matado a tu hermano, eres un cabronazo y que sepas que lo que me has hecho lo pienso contar-le susurró Andrea al oído-
-Hazlo, y tu hermano morirá con la piedra que llevo en la mano-le contestó fríamente Raúl-
-Atrévete si puedes.
Raúl sonrió y engañó a Andrea haciendo como si elevase la mano para golpear a Gonzalo, así que esta le agarró la mano con fuerza y Raúl retiró la mano de Andrea con asco. Sólo Catalina vio lo que había pasado y decidió hablar con su mejor amiga a solas pero al llegar a Llanera.
Cuando llegaron, los chicos se fueron a dar una vuelta y Catalina se quedó con Andrea para saber qué le había pasado, así que se la llevó a un sitio seguro.
-He visto como le agarrabas la mano a Raúl y él te la apartaba con asco. ¿Qué ha pasado? ¿y qué hacías allí tú sola? o....¿no estabas sola?-preguntaba con cierta curiosidad Catalina-
-¿Qué insinuas? ¿qué me lo monto con Raúl a escondidas?
-Yo no e dicho eso, pero es lo que parece.
-Es él el que quiere montárselo conmigo, yo no. Por eso me ha citado esta mañana a las doce en aquel parque abandonado.
-¿Qué dices? y....¿qué te ha hecho?
-Forzarme, y como me tenía agarrada yo no podía hacer nada por salvarme.
-¿Te violó?
-¡No!, me amenazó que es peor.
-¿Qué te dijo?
-Que si le contaba esto a alguien, mataría a mi hermano
Catalina se puso nerviosa.
-Por eso le he agarrado la mano. Me hizo creer que le iba a golpear la cabeza, y yo a mi hermano no dejo que lo toquen ni un mísero pelo de la cabeza-explicó Andrea-
-Yo tampoco permitiría que le tocaran un pelo.
-¿Te gusta Gonzalo?
-Desde siempre, y me liaba con otros para darle celos y comprobar si me quería, pero ya veo que no.
-Pues si alguien te tiene que decir la verdad no soy yo, ese es él. Y te pido por favor que no le cuentes esto a Borja ni a Gonzalo o entonces si que la habré cagado.
-Pero él no tiene derecho a pedirte eso, no tiene por qué ganar.
-De momento me tengo que callar, Raúl se ha descontrolado mucho estos últimos días, ya lo ves, hasta ha matado a su propio hermano. Por ahí viene Gonzalo. Díselo, creo que ya es hora de sacar las verdades a la luz antes de irnos para siempre de este mundo ¿no crees?. ¡Gonzalo ven!-gritó Andrea-
Gonzalo se acercó a ellas y Andrea se fue para dejarlos a solas mientras Andrea se iba con Borja en los morros de Raúl intentando fastidiarle todo lo que podía y más. Catalina y Gonzalo se estaban mirando a los ojos, cada uno con el corazón a cien por hora.
-¿Qué te ocurre?-preguntó Gonzalo-
-¿Me quieres? porque yo a ti sí. ¿Sientes tú lo mismo?
-Lo mismo y más. Llevo por tí desde que tanía diez años y aún siento lo mismo.
Catalina se acercó a él y lo besó.
Después de habersen liado, cada uno se fue por su lado.
***
Por fin llegaron las cinco de la tarde, y el grupo se fue en autobús con destino a Oviedo, la capital de Asturias para ver a Nuño Lorca, el monje que sobrevivió.
Andrea y Catalina se sentaron juntas, Borja y Gonzalo también, pero Raúl estaba solo y para variar detrás de las chicas.
-El idiota este....¿nos controla qué? Será gilipollas-decía Catalina entre susurros-
-No sé, pero este tío ya no es de fiar. Y te aseguro que eso, no es bueno-contestó Andrea-
Raúl estaba intentando escuchar, pero le resultaba prácticamente imposible, hasta que su paciencia se acabó le pidió a Andrea que se sentara un momento con él, y esta sin miedo se puso a su lado para vacilarle un rato.
-¿Querías algo?-preguntó Andrea-
Catalina lo escuchaba.
-Que te callaras la puta boca, pero veo que ya se lo has contado todo a tu amiguita-contestó Raúl-
-¿Y si es así qué? ¿qué te importa?
-Pues que...ya sabes lo que te espera-dijo Raúl poniendo su mano en el muslo izquierdo de Andrea subiendo poco a poco-
Catalina no pudo aguantar más y se dio la vuelta agarrándole la mano a Raúl.
-Lo sé todo cabrón, y que sepas que no te vas a salir con la tuya, ya que yo puedo contárselo a todo el mundo. Y te lo advierto, tengo más aliados que tú gilipollas.-dijo Catalina-
-Veo que tú también quieres provar mi mano, la que todo lo toca.
-Y yo veo que quieres provar todos nuestros puños, porque si te metes con Andrea estás muerto, ya que te metes con todos nosotros. Y tú prueba a tocar algo con esa manita, que te la corto y se la echo a los perros.
-Ya lo veremos. Ya te puedes ir de mi sitio Andreita.
Cuando Andrea se iba a ir, Raúl la agarró del brazo y le susurró.
-Recuerda que tú serás mía.
-Y tú recuerda que ni aunque me muera-respondió ella dedicándole una mirada aterradora y llena de asco-
Andrea se volvió a sentar junto a Catalina, y sólo tenían que esperar a que el autobús llegara a su trayecto.
Al pasar tres horas, el autobús paró justamente en frente del monasterio, y los cinco pasaron dentro para preguntar por aquel anciano superviviente. Al parecer eran los más jóvenes que estaban allí. El jefe se acercó a ellos y preguntó:
-¿Qué o a quién buscáis?
-Buscamos a Nuño Lorca-contestó Andrea-
-Lo siento, no está disponible.
-Por favor, es muy importante. Dígale que es un asunto de vida o muerte y no nos iremos de aquí hasta que no hablemos con él.
-Está en el interior de la iglesia. Pasad y decidle lo que le tengáis que decir. Tenéis veinte minutos.
-Gracias.
Pasaron a la iglesia y vieron a un hombre anciano arrodillado ante el altar rezando. Era el único hombre que estaba allí, por lo tanto, tenía que ser él.
-Tiene que ser él, no hay otro aquí dentro-dijo Borja-
-Es él.-contestó Gonzalo-
Los cinco se acercaron a él y Andrea se ofreció la primera en hablar.
-¿Nuño Lorca?-preguntó ella-
Él asintió y siguió rezando sin contestarles.
-Queríamos saber qué pasó en la iglesia de Santa Bárbara mientras usted se....encontraba dentro.-seguía ella-
El anciano paró de rezar y se puso frente a ellos ofreciéndoles asiento para sentarse.
Todos se sentaron y él comenzó a hablar.
-¿Cómo cinco jóvenes como vosotros saben de la existencia de tal semejante iglesia?-preguntó Nuño-
-Hace unos tres meses, una compañera nos contó una leyenda acerca de esa iglesia, y nosotros seis quisimos saber si era verdad pasando una noche junto a la puerta, y no veas las terribles cosas que se hallan dentro. Es horrible-dijo Andrea-
-¿Seis? Yo sólo veo cinco jóvenes.
-A uno lo perdimos. Lo mataron dentro de la iglesia y para que no me mataran a mí también tuve que saltar desde la ventana del campanario deslizándome por una cuerda mientras presenciaba el tremendo asesinato de mi compañero.
-¿Quién lo mató?
-Unos monjes encapuchados. No se les veía muy bien el rostro.
-Esas personas no son monjes. Son aliados del demonio y son lo peor. Pero bueno, ¿qué queréis que os diga?
-Qué pasó ahí dentro cuando usted se encontraba allí.
-Todo ocurrió hace cuarenta años, cuando yo tenía treinta y un años. Estábamos por una parte, los monjes que se dedicaban a Dios y otros se dedicaban al diablo. Entonces, hubo una lucha entre los buenos y los malos,pero nos acabaron echando de allí a patadas. Después de aquello, aquellas personas realizaban misa negra y rituales extraños muy macabros, como matar animales y ofrecérselas al demonio para que se saciara un poco de sangre. Pero eso no les era suficiente, ya que él quería almas, por eso decidieron sacrificar a una persona cada cien años. Claro que esos rituales siempre se han hecho. Harán unos cinco siglos que esas macabridades nacieron en aquella iglesia.
-¿Y cómo puede sobrevivir una persona más de cien años?
-Puede ser. Si se dedican al demonio, él les dará la inmortalidad. Pero para que lo mantengan con vida, no para ser amigos, él no quiere amigos, sólo siervos.
-¿Y cómo se le puede vencer?
-¿Para qué quieres saber eso?
-Porque.....yo seré la que muera por todos. Uno de esos desgraciados me lo dijo. Por eso quiero saber la manera de poder vencerle y que no se apodere de mi alma. ¿Hay alguna manera?
-Sí, hay una.
-¿Cuál es? Dígamela por favor.-suplicaba Andrea-
-Antes de que den las doce campanadas para que sean las doce en punto, alguien debe ponerle un crucifijo de Jesucristo en el corazón, si no....se quedará con tu alma para siempre, y los que estén presentes, morirán contigo. Tenéis que hacerlo bien.
-Y...¿si lo hacemos bien....después nos podemos quedar atrapados en la iglesia?
-Si te digo la verdad no lo sé, por eso si conseguís liberar tu alma, corred lo más rápido posible y salid de ahí.
-También te quería preguntar sobre una mujer que cantaba en latín. ¿Sabes algo de eso?
-Sí, sólo había una y era la que cantaba en misa tocando el órgano. Pero cuando tuvimos que enfrentarnos a los malos, la mataron. Le quitaron la piel a tiras y sus huesos los depositaron dentro de los tubos del piano para que no se supiera de su existencia.
Catalina tuvo que salir a fuera para vomitar, porque le resultaba todo realmente asqueroso.
Andrea casi la acompañó porque también se le revolvió el estómago, aunque el color blanco había invadido completamente su rostro moreno.
-Y...¿qué fue de su piel y sus órganos?-se atrevió a preguntar Andrea-
-Se los entregaron a él para que se saciara-contestó Nuño-
Andrea se tapó la boca para no vomitar ella también. Cuando se le pasó, continuó.
-¡Qué asco! No quiero ni imaginarme lo que me harán a mí-continuó ella-
-A ti nada, porque sólo te van a absorver el alma.
-¿Sólo? Pues ya es bastante.....
Gonzalo miró la hora de su reloj y avisó de que se les hacía tarde.
-Nuño, nos tenemos que ir, pero ha sido un placer conocerle. Y muchas gracias por su información. Nos ha servido de mucho.-dijo Andrea-
-De nada. Y por cierto, no le digáis a nadie que hemos hablado de Santa Bárbara, sospecho de algunos de mis cercanos y podría ser peligroso para mí y para vosotros.
-Tendrás nuestro silencio.
-Buena suerte chicos.
Los compañeros se fueron de allí para dirigirse otra vez a Llanera.
Fin del capítulo 12
el próximo, MAÑANA O PASADO
Por: Silvia Moratalla = Mariisa Lopeez
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