jueves, 30 de junio de 2011

El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.9}}

Fue entonces cuando Andrea y Gonzalo se acercaron a Borja y empezaron a decirle la cosas con groserías.
-Eres un imbécil. No te vuelvas a acercar a mí-dijo Andrea a Borja-
-Entiende que te quiero, ¿mis sentimientos no cuentan o qué?
-¿Los tuyos? los tuyos no me importan lo más mínimo
-Te seguiré queriendo
-Ésto de investigar se ha terminado. Ahora vete.
Borja salió de la iglesia lorando, cogió sus cosas y se marchó a Llanera.
Andrea explotó a llorar y se abrazó a su hermano.
-Me quiero morir.Y lo peor es que....le quiero, le quiero demasiado y no me lo puedo sacar de mi cabeza-decía ella-
-No le des más vueltas. Vamos a casa a descansar ¿vale?
-Me parece bien.
Martín,Gonzalo y Andrea salieron de allí y recogieron sus cosas. Tras una hora de largo camino, llegaron al pueblo a las dos de la madrugada.
Al entrar, una sorpresa les esperaba: veían a muchas personas alrededor de las sillas,mesas, etc. Todos les miraban fíjamente a los ojos con la cara pálida y algunos ni tenían rostro, otros ni siquiera tenían cabeza y algunos sin brazos ni piernas.
Gonzalo pidió que se relajara, que todo lo que estaban viendo era mentira, era imaginación, aunque Andrea sabía que no era cierto, y sí, tenía miedo pero no le importaba lo más mínimo la presencia de aquellos seres extraños que estaban en su casa.
-No quiero dormir sola. ¿Y si le decimos a mamá que nos deje dormir en la habitación con ellos?-propuso Andrea-
-Pues duerme conmigo si tanto miedo tienes.
-No me sentiría segura del todo.
-Sabes que no nos dejarán.
-Pues nos saltamos las normas.Ponemos nuestros sacos de dormir en el suelo y punto. Yo sola no pienso dormir con todos esos ahí abajo.
-Se les denomina como fantasmas, hermana.
-Me dá igual. Venga, vamos.
Gonzalo y Andrea entraron con sigilio en la habitación de sus padres y pusieron en el lado izquierdo los sacos de dormir. Al terminar, se introdujeron en ellos y empezaron a dormir.
Por la noche no pasó nada sobrenatural, lo peor vendría por la mañana. La primera en despertar fue Andrea y le sorprendió que sus padres no estuvieran levantados a las doce del medio día, así que se levantó del suelo para despertarlos pero...los ojos de sus padres estaban totalmente en blanco, con la piel pálida como la nieve y muy fría como un cubito de hielo. Andrea se temió lo peor; pero como no reccionaban, despertó a su hermano, y cuando él los vio, los empezó a mover pero no reaccionaban.
Los dos entendieron que estaban muertos y Andrea y Gonzalo comenzaron a llorar sin consuelo mientras se abrazaban mutuamente y muy fuerte.
Andrea, más tarde corrió a por el teléfono y llamó a la ambulancia otra vez.
A los quince minutos llegó y los embolsó en una bolsa para cadáveres llevándoselos en camilla para realizarles la autopsia. Al día siguiente por la mañana a las once y media, comenzó el entierro y los dos hermanos estaban destrozados -la que más Andrea, ya que en el funeral de sus padres no vio a nadie de sus amigos por allí, y sintió una enorme decepción-
Una vez en el cementerio, a mitad de la misa, Andrea vio una figura acercarse a ella muy familiar: era Borja, que venía a acompañar a Andrea en sus sentimientos.
Ésta sonrió entre lágrimas y se acercó a él corriendo para abrazarlo y para pedirle disculpas.
Cuando los dos terminaron de abrazarse, Andrea lo cogió de la mano y se dirigieron otra vez hacia allá para que el funeral continuara. Una vez finalizada, cuando sus padres ya estaban enterrados, Borja y Andrea se dieron una vuelta por el cementerio para hablar.
-No me puedo creer que estés aquí después de todo lo que te he hecho. Me arrepiento de todas las palabras que dije, incluso de decirte que no te quería. Eres el único que no me ha fallado y he decidido que quiero pasar mi vida a tu lado. Me dan igual los demás, tú y mi hermano sois lo primero-dijo ella-
-¿Estás segura?
-Sí, si tu me dejas
Los dos se besaron, y al detenerse, Borja le preguntó una duda.
-¿Con quién os quedaréis ahora?
-Pues...como mi hermano es mayor de edad, puedo quedarme a su cargo, así que me quedo junto a mi hermano.
-Mis padres se han ido a vivir a Madrid, así que como yo soy mayor de edad me quedo.
-¿Y no van a volver?
-Volverán pero de vez en cuando
-¿Y qué tal te lo has tomado?
-Regular; pero ya me he acostumbrado.
Dos meses después, Andrea y Gonzalo habían abandonado el instituto por fin, pero no van a empezar otro curso, ya que el graduado les era suficiente.
No fueron a la iglesia durante dos meses y hasta que todo no se relajara, no volverían allí; pero Andrea tenía miles de ganas por regresar de nuevo a aquella tétrica iglesia.
Era sábado, y ya hacían dos meses de la extraña muerte de los padres de ambos.
De pronto, sonó el timbre de la casa, y cuando Andrea abrió se quedó impresionada con la visita de Catalina, pero esta vez no iba de malas, al contrario, quería pedirle perdón.
-Lo siento, no debí dejarte tirada en esto y no ir al entierro de tus padres. Además quiero que sepas que los meses que duré con Borja no fueron los más felices de mi vida, ya que sólo estaba con él por diversión y le engañaba con otros.-decía Catalina-
-Entonces,¿por qué has sido tan mala amiga?
-Soy una idiota, caprichosa y egoísta. Lo quiero todo para siempre, aunque ésta vez no será posible.
-Me has decepcionado demasiado. Antes de nada, debo decirte que estoy con Borja, no sabía lo especial que era hasta que por sorpresa apareció en el funeral. Ahora sí lo sé.
-Me alegro Andrea, y sé que no me merezcotu perdón.Adiós.
-¡Espera! hay algo que puedes hacer, y si a Raúl le interesa díselo también.
-¿Qué es?
-Ya que hoy hacen dos meses, quiero que quedemos a las diez en el cementerio y pasemos allí dos horas. A las doce nos iremos a Santa Bárbara, sino tienes miedo claro. Y díselo también a Martín. Nuestra amistad está en tus manos.
-No te fallaré.
Andrea cerró la puerta y Borja se acercó a ella.
-¿Qué quiere ahora?-preguntó él-
-Recuperarme. Le he dicho que sí; pero con una condición: que esta noche quedemos a las diez en el cementerio y pasemos allí dos horas.-respondió ella-
-¿Y luego?
-Nos iremos a Santa Bárbara.
-¿Otra vez?. Seguramente que lo que les pasó a tus padres tiene que ver con eso.
-Por eso no me volveré atrás.
A las nueve y media prepararon el equipaje y desde allí se fueron al cementerio los tres. Al llegar allí estaban Catalina y Martín; pero ni rastro de Raúl. Ella se acercó a los dos y le preguntó a Catalina:
-Raúl no ha querido venir ¿no?-dijo un poco decepcionada-
De pronto apareció por la puerta y añadió:
-No quería, pero por tu amistad voy a donde sea.
Andrea sonrió y le dio un abrazo.
-Siento haberte fallado, pero estaba demasiado enfadado. Espero que sepas que aún te quiero.
-No empecemos Raúl, yo ya me olvidé de ti.
-Lo asumo, pero no lo olvides.
El grupo se sentó al lado de las tumbas de los padres de los dos hermanos. Allí estuvieron hasta las doce, y después se dirigieron hacia la iglesia.
Como de costumbre, dejaron el equipaje al lado de la puerta y discutían por entrar, ya que cada vez el miedo crecía más y más.
Al final, el grupo acabó peleándose y Raúl le dio un empujón a Martín demasiado fuerte, así que este cogió del brazo a Andrea y los dos se calleron al suelo dentro de la iglesia.
Cuando Raúl se dio cuenta iba a pasar corriendo; pero la puerta se cerró de golpe y Martín y Andrea se quedaron encerrados en su interior.

Fin del capítulo 9
Próximo capítulo
PASADO MAÑANA
DÍA : 2/7/2011
Por: Silvia Moratalla Fernández

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