-Venga tú quitate de en medio-decía Andrea-
El que conducía sacó la mano a través de la ventanilla diciéndole a Andrea que se dirigiera hacia allá.
En ese momento llegaron los demás corriendo, ya que Raúl les había dicho que había escuchado a Andrea gritar por esta zona. Cuando Andrea iba a salir corriendo para dirigirse hacia sus compañeros, la camioneta aceleró y esta se echó hacia la derecha para que no la atropellara, fue entonces cuando salió corriendo hacia sus compañeros con la camioneta a sus espaldas.
Cuando ya había llegado hacia ellos, los apartó hacia un lado para que no los atropellaran y para despistarlo, se tiró con los demás al suelo. El hombre que conducía la camioneta dio un gran frenazo, Borja cogió una piedra y se la lanzó hacia la ventana del conductor. La piedra que había lanzado reventó el cristal y le golpeó la cabeza. Todos se acercaron hacia el vehículo y abrieron la puerta tirando al suelo al conductor, que por cierto, era el hermano mayor de Raúl.
-¿Tú? ¿Qué hace él aquí?-preguntó Catalina a Raúl-
-No sé, últimamente se le fue la cabeza. Me enfadé con él debido a una fuerte discusión que tuvimos por motivos personales y me dijo que me arruinaría la vida matando a mis amigos-explicó Raúl mintiendo-
-Cabrón....
-Sí, y por eso merece morir.
Raúl cogió una piedra y le produjo a su hermano un fuerte golpe en la cabeza. Andrea se acercó a él disimuladamente.
-Has matado a tu hermano, eres un cabronazo y que sepas que lo que me has hecho lo pienso contar-le susurró Andrea al oído-
-Hazlo, y tu hermano morirá con la piedra que llevo en la mano-le contestó fríamente Raúl-
-Atrévete si puedes.
Raúl sonrió y engañó a Andrea haciendo como si elevase la mano para golpear a Gonzalo, así que esta le agarró la mano con fuerza y Raúl retiró la mano de Andrea con asco. Sólo Catalina vio lo que había pasado y decidió hablar con su mejor amiga a solas pero al llegar a Llanera.
Cuando llegaron, los chicos se fueron a dar una vuelta y Catalina se quedó con Andrea para saber qué le había pasado, así que se la llevó a un sitio seguro.
-He visto como le agarrabas la mano a Raúl y él te la apartaba con asco. ¿Qué ha pasado? ¿y qué hacías allí tú sola? o....¿no estabas sola?-preguntaba con cierta curiosidad Catalina-
-¿Qué insinuas? ¿qué me lo monto con Raúl a escondidas?
-Yo no e dicho eso, pero es lo que parece.
-Es él el que quiere montárselo conmigo, yo no. Por eso me ha citado esta mañana a las doce en aquel parque abandonado.
-¿Qué dices? y....¿qué te ha hecho?
-Forzarme, y como me tenía agarrada yo no podía hacer nada por salvarme.
-¿Te violó?
-¡No!, me amenazó que es peor.
-¿Qué te dijo?
-Que si le contaba esto a alguien, mataría a mi hermano
Catalina se puso nerviosa.
-Por eso le he agarrado la mano. Me hizo creer que le iba a golpear la cabeza, y yo a mi hermano no dejo que lo toquen ni un mísero pelo de la cabeza-explicó Andrea-
-Yo tampoco permitiría que le tocaran un pelo.
-¿Te gusta Gonzalo?
-Desde siempre, y me liaba con otros para darle celos y comprobar si me quería, pero ya veo que no.
-Pues si alguien te tiene que decir la verdad no soy yo, ese es él. Y te pido por favor que no le cuentes esto a Borja ni a Gonzalo o entonces si que la habré cagado.
-Pero él no tiene derecho a pedirte eso, no tiene por qué ganar.
-De momento me tengo que callar, Raúl se ha descontrolado mucho estos últimos días, ya lo ves, hasta ha matado a su propio hermano. Por ahí viene Gonzalo. Díselo, creo que ya es hora de sacar las verdades a la luz antes de irnos para siempre de este mundo ¿no crees?. ¡Gonzalo ven!-gritó Andrea-
Gonzalo se acercó a ellas y Andrea se fue para dejarlos a solas mientras Andrea se iba con Borja en los morros de Raúl intentando fastidiarle todo lo que podía y más. Catalina y Gonzalo se estaban mirando a los ojos, cada uno con el corazón a cien por hora.
-¿Qué te ocurre?-preguntó Gonzalo-
-¿Me quieres? porque yo a ti sí. ¿Sientes tú lo mismo?
-Lo mismo y más. Llevo por tí desde que tanía diez años y aún siento lo mismo.
Catalina se acercó a él y lo besó.
Después de habersen liado, cada uno se fue por su lado.
***
Por fin llegaron las cinco de la tarde, y el grupo se fue en autobús con destino a Oviedo, la capital de Asturias para ver a Nuño Lorca, el monje que sobrevivió.
Andrea y Catalina se sentaron juntas, Borja y Gonzalo también, pero Raúl estaba solo y para variar detrás de las chicas.
-El idiota este....¿nos controla qué? Será gilipollas-decía Catalina entre susurros-
-No sé, pero este tío ya no es de fiar. Y te aseguro que eso, no es bueno-contestó Andrea-
Raúl estaba intentando escuchar, pero le resultaba prácticamente imposible, hasta que su paciencia se acabó le pidió a Andrea que se sentara un momento con él, y esta sin miedo se puso a su lado para vacilarle un rato.
-¿Querías algo?-preguntó Andrea-
Catalina lo escuchaba.
-Que te callaras la puta boca, pero veo que ya se lo has contado todo a tu amiguita-contestó Raúl-
-¿Y si es así qué? ¿qué te importa?
-Pues que...ya sabes lo que te espera-dijo Raúl poniendo su mano en el muslo izquierdo de Andrea subiendo poco a poco-
Catalina no pudo aguantar más y se dio la vuelta agarrándole la mano a Raúl.
-Lo sé todo cabrón, y que sepas que no te vas a salir con la tuya, ya que yo puedo contárselo a todo el mundo. Y te lo advierto, tengo más aliados que tú gilipollas.-dijo Catalina-
-Veo que tú también quieres provar mi mano, la que todo lo toca.
-Y yo veo que quieres provar todos nuestros puños, porque si te metes con Andrea estás muerto, ya que te metes con todos nosotros. Y tú prueba a tocar algo con esa manita, que te la corto y se la echo a los perros.
-Ya lo veremos. Ya te puedes ir de mi sitio Andreita.
Cuando Andrea se iba a ir, Raúl la agarró del brazo y le susurró.
-Recuerda que tú serás mía.
-Y tú recuerda que ni aunque me muera-respondió ella dedicándole una mirada aterradora y llena de asco-
Andrea se volvió a sentar junto a Catalina, y sólo tenían que esperar a que el autobús llegara a su trayecto.
Al pasar tres horas, el autobús paró justamente en frente del monasterio, y los cinco pasaron dentro para preguntar por aquel anciano superviviente. Al parecer eran los más jóvenes que estaban allí. El jefe se acercó a ellos y preguntó:
-¿Qué o a quién buscáis?
-Buscamos a Nuño Lorca-contestó Andrea-
-Lo siento, no está disponible.
-Por favor, es muy importante. Dígale que es un asunto de vida o muerte y no nos iremos de aquí hasta que no hablemos con él.
-Está en el interior de la iglesia. Pasad y decidle lo que le tengáis que decir. Tenéis veinte minutos.
-Gracias.
Pasaron a la iglesia y vieron a un hombre anciano arrodillado ante el altar rezando. Era el único hombre que estaba allí, por lo tanto, tenía que ser él.
-Tiene que ser él, no hay otro aquí dentro-dijo Borja-
-Es él.-contestó Gonzalo-
Los cinco se acercaron a él y Andrea se ofreció la primera en hablar.
-¿Nuño Lorca?-preguntó ella-
Él asintió y siguió rezando sin contestarles.
-Queríamos saber qué pasó en la iglesia de Santa Bárbara mientras usted se....encontraba dentro.-seguía ella-
El anciano paró de rezar y se puso frente a ellos ofreciéndoles asiento para sentarse.
Todos se sentaron y él comenzó a hablar.
-¿Cómo cinco jóvenes como vosotros saben de la existencia de tal semejante iglesia?-preguntó Nuño-
-Hace unos tres meses, una compañera nos contó una leyenda acerca de esa iglesia, y nosotros seis quisimos saber si era verdad pasando una noche junto a la puerta, y no veas las terribles cosas que se hallan dentro. Es horrible-dijo Andrea-
-¿Seis? Yo sólo veo cinco jóvenes.
-A uno lo perdimos. Lo mataron dentro de la iglesia y para que no me mataran a mí también tuve que saltar desde la ventana del campanario deslizándome por una cuerda mientras presenciaba el tremendo asesinato de mi compañero.
-¿Quién lo mató?
-Unos monjes encapuchados. No se les veía muy bien el rostro.
-Esas personas no son monjes. Son aliados del demonio y son lo peor. Pero bueno, ¿qué queréis que os diga?
-Qué pasó ahí dentro cuando usted se encontraba allí.
-Todo ocurrió hace cuarenta años, cuando yo tenía treinta y un años. Estábamos por una parte, los monjes que se dedicaban a Dios y otros se dedicaban al diablo. Entonces, hubo una lucha entre los buenos y los malos,pero nos acabaron echando de allí a patadas. Después de aquello, aquellas personas realizaban misa negra y rituales extraños muy macabros, como matar animales y ofrecérselas al demonio para que se saciara un poco de sangre. Pero eso no les era suficiente, ya que él quería almas, por eso decidieron sacrificar a una persona cada cien años. Claro que esos rituales siempre se han hecho. Harán unos cinco siglos que esas macabridades nacieron en aquella iglesia.
-¿Y cómo puede sobrevivir una persona más de cien años?
-Puede ser. Si se dedican al demonio, él les dará la inmortalidad. Pero para que lo mantengan con vida, no para ser amigos, él no quiere amigos, sólo siervos.
-¿Y cómo se le puede vencer?
-¿Para qué quieres saber eso?
-Porque.....yo seré la que muera por todos. Uno de esos desgraciados me lo dijo. Por eso quiero saber la manera de poder vencerle y que no se apodere de mi alma. ¿Hay alguna manera?
-Sí, hay una.
-¿Cuál es? Dígamela por favor.-suplicaba Andrea-
-Antes de que den las doce campanadas para que sean las doce en punto, alguien debe ponerle un crucifijo de Jesucristo en el corazón, si no....se quedará con tu alma para siempre, y los que estén presentes, morirán contigo. Tenéis que hacerlo bien.
-Y...¿si lo hacemos bien....después nos podemos quedar atrapados en la iglesia?
-Si te digo la verdad no lo sé, por eso si conseguís liberar tu alma, corred lo más rápido posible y salid de ahí.
-También te quería preguntar sobre una mujer que cantaba en latín. ¿Sabes algo de eso?
-Sí, sólo había una y era la que cantaba en misa tocando el órgano. Pero cuando tuvimos que enfrentarnos a los malos, la mataron. Le quitaron la piel a tiras y sus huesos los depositaron dentro de los tubos del piano para que no se supiera de su existencia.
Catalina tuvo que salir a fuera para vomitar, porque le resultaba todo realmente asqueroso.
Andrea casi la acompañó porque también se le revolvió el estómago, aunque el color blanco había invadido completamente su rostro moreno.
-Y...¿qué fue de su piel y sus órganos?-se atrevió a preguntar Andrea-
-Se los entregaron a él para que se saciara-contestó Nuño-
Andrea se tapó la boca para no vomitar ella también. Cuando se le pasó, continuó.
-¡Qué asco! No quiero ni imaginarme lo que me harán a mí-continuó ella-
-A ti nada, porque sólo te van a absorver el alma.
-¿Sólo? Pues ya es bastante.....
Gonzalo miró la hora de su reloj y avisó de que se les hacía tarde.
-Nuño, nos tenemos que ir, pero ha sido un placer conocerle. Y muchas gracias por su información. Nos ha servido de mucho.-dijo Andrea-
-De nada. Y por cierto, no le digáis a nadie que hemos hablado de Santa Bárbara, sospecho de algunos de mis cercanos y podría ser peligroso para mí y para vosotros.
-Tendrás nuestro silencio.
-Buena suerte chicos.
Los compañeros se fueron de allí para dirigirse otra vez a Llanera.
Fin del capítulo 12
el próximo, MAÑANA O PASADO
Por: Silvia Moratalla = Mariisa Lopeez
viernes, 8 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.11}}
Raúl cogió el libro y Andrea se lo pidió para echarle un vistazo, cuando de pronto, empezaron a escuchar pasos como la otra noche y el grupo subió escaleras arriba buscando algún escondite; pero todas las puertas estaban cerradas así que sólo les quedaba el campanario para salir, pero al llegar, la única ventana de salida estaba completamente cerrada, y la cuerda de la campana con la que Andrea logró escapar estaba cortada. Los cuatro, sorprendidos estaban pisando una trampilla y del peso se abrió y calleron abajo. Lo que había allí era realmente repugnante ya que estaba lleno de animales muertos y los que más se repetían eran jinetas, y a todas les faltaban las patas. Junto a los animales muertos, estaba el cuerpo de Martín por un lado, y la cabeza por otro. Allí abajo había un olor espantosa, y Andrea iba a dar un grito, pero su hermano reaccionó antes y le tapó la boca fuertemente.
Al minuto, los cuatro empezaron a escuchar cómo se abría la puerta así que decidieron hacerse más para atrás con cuidado para que no los pudieran ver al asomarse.
Las personas que habían entrado dentro,eran los mismos seres extraños y al ver la trampilla abierta, dos se asomaron; pero por suerte no había nadie y se fueron aunque los demás decidieron no salir hasta pasar la hora por motivos de seguridad.
Al pasar la hora, cada uno fue subiendo por las pequeñas escaleras que había hasta que ya estaban todos arriba y un poco manchados de sangre.Raúl decidió ir el primero ya que él decía que no le daba miedo. Bajaron lentamente y con sigilio para que nadie los oyese. Cuando ya llegaron abajo, todo estaba despejado, así que fueron corriendo hacia la puerta; pero al intentar abrirla.....estaba cerrada de nuevo.
Los cuatro se miraron entre ellos sin saber qué hacer, hasta que de pronto, aquellas personas volvieron a aparecer y los vieron. Comenzaron a acercarse a ellos con paso ligero sacando las afiladas cuchillas que atravesaron a Martín una y otra vez. Andrea fue la primera en darse cuenta y avisó a los demás, así que todos comenzaron a intentar abrir y a pegarle fuertes patadas a la puerta. Cuando esos "hombres" estaban a punto de llegar, la puerta se abrió y todos salieron muy rápido. Andrea fue la que cerró la puerta de la iglesia para que los monjes no pudieran salir de allí.
-Por qué poco....-decía Andrea suspirando-
-¡Mierda! y nos hemos dejado el libro dentro, seguro que esos seres raros lo han quemado o algo-dijo Borja-
-No creo-dijo Andrea levantándose un poco la camiseta y sacando el libro-
-¡Lo tienes!. Eres la mejor.
-Me alagas...
Borja la besó y los cuatro compañeros empezaron a leer el libro, que al parecer, no era un relato, sino una lista de las personas que estuvieron allí y había un monje que todavía estaba vivo llamado Nuño Lorca, que al parecer era de los buenos y lo querían matar, ya que al lado de su nombre ponía la palabra "ELIMINAR".
Los chicos, decidieron buscarlo para que le pudieran preguntar cosas sobre lo que sucedió en la iglesia mientras él se hallaba allí en el siglo XX.
-¿Alguien tiene ordenador para buscar dónde se encuentra ahora?-preguntó Raúl-
-Todos, ¿tú no?-contestó Borja-
-No, me lo traen el miércoles
-No podemos esperar hasta mañana, así que vamos a buscarlo ahora y si lo encontramos pues iremos el viernes a las cinco ¿qué os parece?.
-Perfecto-contestaron Andrea y Gonzalo-
Los compañeros se fueron de allí y tras una hora de vuelta, se fueron a casa de Andrea y Gonzalo.
Se conectaron a Internet y buscaron información sobre Nuño Lorca. En ella ponía:
"Nuño Lorca, único superviviente que se salvó de los extraños sucesos de la iglesia de Santa Bárbara,Llanera (Asturias).Se encuentra actualmente en el monasterio de Oviedo, Santa María. El anciano, con 71 años de edad se encuentra en perfecto estado y aquello ya es pasado en su memoria".
-Lo tenemos.Sólo necesitamos los billetes de autobús para poder irnos a la capital-dijo Andrea-
-Mañana vamos al ayuntamiento y los solicitamos, porque si no, dudo que podamos ir.-dijo Borja-
-¿Nos lo darán?
-Supongo, allí es dónde se sacan.
-Suficiente. Lo importante es tenerlos para poder ir.
-Me muero por ir y saber qué pasó, él es nuestra única respuesta-decía Borja-
-Sí, y esperemos que por suerte, siga vivo.
-Lo está.
Al lunes siguiente, volvieron a quedar donde siempre y ésta vez, Catalina fue.
-¿Al final vas a bachiller?-preguntó Andrea-
-No, por suerte ¿no ves que estoy aquí?-contestó su amiga-
-Ayer fuimos a la iglesia y jodimos el piano. Dentro de él había un libro y huesos de cadáveres. Como empezamos a escuchar ruidos, nos subimos al campanario para salir por ahí pero estaban las ventantas cerradas y la cuerda estaba partida. Lo que nos salvó la vida fue una trampilla que pisamos todos y del peso se rompió. Claro que lo peor es lo que había allí abajo. Estaba lleno de cadáveres de animales, incluyendo el de Martín. Aquellas personas se asomaron, y al no ver a nadie se marcharon. Lo peor fue salir de la iglesia, la puerta se atascó una vez más y ellos cada vez estaban más cerca, hasta que por fin, se abrió en el último momento, pero lo pasamos fatal.
-¿Y en el libro qué hay?
-Una lista de personas que estuvieron aquí en el siglo XX y uno todavía sigue vivo, se encuentra en Oviedo, en un monasterio llamado Santa María, creo. El viernes iremos a verlo y tranquila, él es de los buenos.
-¿Cuál es su nombre?
-Nuño Lorca.
-Joder, y ¿dónde vamos ahora?
-Al ayuntamiento para que nos saquen los billetes de viaje.
-Estoy de religiosidad hasta....
-¡Eh! relájate, esa visita nos cambiará la vida, más que nada porque él es nuestra respuesta.
-Bueno pues ¿qué esperamos? vamos a por los billetes ¿no?
-Vamos.
El grupo se dirigió al ayuntamiento y allí pidieron los billetes. La chica que estaba en la oficina los buscó y se los imprimió en color. Los chicos salieron de allí cada uno con una sonrisa de oreja a oreja y preparados para una nueva aventura.
Llegó el inesperado viernes, y Raúl citó a Andrea en un parque abandonado que había por la carretera a las doce de la mañana.
Andrea se dirigió hacia allá, y cuando llegó no había nadie. Tras cinco minutos de espera, decidió irse, pero de pronto, Raúl le tapó la boca y al segundo la soltó riéndose.
-¡Me asustaste!, joder....¿te gusta ir sigilosamente o qué?-dijo Andrea con el corazón a mil-
-No está mal
-Bueno, ¿para qué me has citado en este parque al que nunca va nadie?
-Pues para hablar tú y yo solitos.
-Ya...¿y de qué quieres tú hablar?
-De nosotros.
-Esque de nosotros no hay nada que decir.
-Si lo hay. Te haré una propuesta muy sencilla que no te costará trabajo-propuso Raúl con una voz malévola-
-¿Qué quieres de mí?
-Si lo hacemos aquí y ahora mismo, lo tuyo con Borja tendrá futuro, si no, me encargaré de arruinar vuestra relación.
-¿Cómo eres tan hijo de puta?, ¿tú te crees que lo voy ha hacer contigo? ¡Pues vas listo! y lo de Borja, tranquilo que él no va a creer a un gilipollas como tú. Hasta nunca
Andrea se dio la vuelta para irse, pero para Raúl la cosa todavía no había terminado, así que la cogió del brazo acercándola a él.
-¿Dónde te crees que vas? Hasta que no lo hagamos tú de aquí no te vas.....¿te quedó claro?-dijo Raúl descontrolado totalmente-
-Jamás.-contestó Andrea escupiéndole-
-Tú eres mía y de nadie más, y ahora que no hay nadie, lo haré, aunque tú no quieras.
-¡Déjame en paz!-gritaba ella-
Raúl le tapó la boca y la empotró contra un pequeño muro que había. Allí le comenzó a tocar el cuerpo a la vez que la besaba.
Andrea le mordió la mano y salió corriendo, pero Raúl salió tras ella y cuando la cogió se cayeron los dos al suelo, así que Raúl le volvió a sujetar los brazos para inmovilizar su fuerza subiéndose encima de ella para que no pudera moverse, y con una mano libre volvió a tocar su cuerpo.
Andrea gritaba pidiendo auxilio, pero nadie la escuchaba, hasta que de pronto, Raúl se arrepintió de golpe de su acción violenta hacia la persona que más amaba.
-No voy a seguir porque me das pena, pero quiero que sepas que si haces algo con Borja delante de mí como daros un beso o algo, la próxima vez, ésto no quedará como un simple susto-le amenazó Raúl-
-No te vuelvas a acercar a mí-contestó Andrea-
-Y ni una palabra de esto a nadie, porque si no, tu hermano acabará fatal.
-¡A mi hermano ni lo toques!
-Para que eso no ocurra, necesito tu silencio, sino despídete de tu hermanito.
-Prometo que no saldrá una palabra de mi boca....-dijo Andrea muy bajito-
-¿Cómo? no lo he oído.¡Más alto!
-¡Prometo que no saldrá una palabra de mi boca!
Raúl sonrió maliciosamente y la besó, pero Andrea apartaba la cabeza.
Este se quitó de encima suya y se fue de allí dejando a Andrea en el suelo tirada, muy nerviosa y llorando.
Andrea estuvo sentada en la arena durante un rato, hasta que se le pasó el nerviosismo, ya que si se alteraba demasiado, le daría un ataque de ansiedad.
Por fin se relajó todo, y se dirigió otra vez hacia su casa, pero la camioneta que se paró la primera noche cortándoles el paso se paró frente a ella cortándole el paso.
FIN DEL CAPÍTULO!
Próximo pase, mañana o pasado
como siempre :-)
Por: Silvia Moratalla Fernández
Al minuto, los cuatro empezaron a escuchar cómo se abría la puerta así que decidieron hacerse más para atrás con cuidado para que no los pudieran ver al asomarse.
Las personas que habían entrado dentro,eran los mismos seres extraños y al ver la trampilla abierta, dos se asomaron; pero por suerte no había nadie y se fueron aunque los demás decidieron no salir hasta pasar la hora por motivos de seguridad.
Al pasar la hora, cada uno fue subiendo por las pequeñas escaleras que había hasta que ya estaban todos arriba y un poco manchados de sangre.Raúl decidió ir el primero ya que él decía que no le daba miedo. Bajaron lentamente y con sigilio para que nadie los oyese. Cuando ya llegaron abajo, todo estaba despejado, así que fueron corriendo hacia la puerta; pero al intentar abrirla.....estaba cerrada de nuevo.
Los cuatro se miraron entre ellos sin saber qué hacer, hasta que de pronto, aquellas personas volvieron a aparecer y los vieron. Comenzaron a acercarse a ellos con paso ligero sacando las afiladas cuchillas que atravesaron a Martín una y otra vez. Andrea fue la primera en darse cuenta y avisó a los demás, así que todos comenzaron a intentar abrir y a pegarle fuertes patadas a la puerta. Cuando esos "hombres" estaban a punto de llegar, la puerta se abrió y todos salieron muy rápido. Andrea fue la que cerró la puerta de la iglesia para que los monjes no pudieran salir de allí.
-Por qué poco....-decía Andrea suspirando-
-¡Mierda! y nos hemos dejado el libro dentro, seguro que esos seres raros lo han quemado o algo-dijo Borja-
-No creo-dijo Andrea levantándose un poco la camiseta y sacando el libro-
-¡Lo tienes!. Eres la mejor.
-Me alagas...
Borja la besó y los cuatro compañeros empezaron a leer el libro, que al parecer, no era un relato, sino una lista de las personas que estuvieron allí y había un monje que todavía estaba vivo llamado Nuño Lorca, que al parecer era de los buenos y lo querían matar, ya que al lado de su nombre ponía la palabra "ELIMINAR".
Los chicos, decidieron buscarlo para que le pudieran preguntar cosas sobre lo que sucedió en la iglesia mientras él se hallaba allí en el siglo XX.
-¿Alguien tiene ordenador para buscar dónde se encuentra ahora?-preguntó Raúl-
-Todos, ¿tú no?-contestó Borja-
-No, me lo traen el miércoles
-No podemos esperar hasta mañana, así que vamos a buscarlo ahora y si lo encontramos pues iremos el viernes a las cinco ¿qué os parece?.
-Perfecto-contestaron Andrea y Gonzalo-
Los compañeros se fueron de allí y tras una hora de vuelta, se fueron a casa de Andrea y Gonzalo.
Se conectaron a Internet y buscaron información sobre Nuño Lorca. En ella ponía:
"Nuño Lorca, único superviviente que se salvó de los extraños sucesos de la iglesia de Santa Bárbara,Llanera (Asturias).Se encuentra actualmente en el monasterio de Oviedo, Santa María. El anciano, con 71 años de edad se encuentra en perfecto estado y aquello ya es pasado en su memoria".
-Lo tenemos.Sólo necesitamos los billetes de autobús para poder irnos a la capital-dijo Andrea-
-Mañana vamos al ayuntamiento y los solicitamos, porque si no, dudo que podamos ir.-dijo Borja-
-¿Nos lo darán?
-Supongo, allí es dónde se sacan.
-Suficiente. Lo importante es tenerlos para poder ir.
-Me muero por ir y saber qué pasó, él es nuestra única respuesta-decía Borja-
-Sí, y esperemos que por suerte, siga vivo.
-Lo está.
Al lunes siguiente, volvieron a quedar donde siempre y ésta vez, Catalina fue.
-¿Al final vas a bachiller?-preguntó Andrea-
-No, por suerte ¿no ves que estoy aquí?-contestó su amiga-
-Ayer fuimos a la iglesia y jodimos el piano. Dentro de él había un libro y huesos de cadáveres. Como empezamos a escuchar ruidos, nos subimos al campanario para salir por ahí pero estaban las ventantas cerradas y la cuerda estaba partida. Lo que nos salvó la vida fue una trampilla que pisamos todos y del peso se rompió. Claro que lo peor es lo que había allí abajo. Estaba lleno de cadáveres de animales, incluyendo el de Martín. Aquellas personas se asomaron, y al no ver a nadie se marcharon. Lo peor fue salir de la iglesia, la puerta se atascó una vez más y ellos cada vez estaban más cerca, hasta que por fin, se abrió en el último momento, pero lo pasamos fatal.
-¿Y en el libro qué hay?
-Una lista de personas que estuvieron aquí en el siglo XX y uno todavía sigue vivo, se encuentra en Oviedo, en un monasterio llamado Santa María, creo. El viernes iremos a verlo y tranquila, él es de los buenos.
-¿Cuál es su nombre?
-Nuño Lorca.
-Joder, y ¿dónde vamos ahora?
-Al ayuntamiento para que nos saquen los billetes de viaje.
-Estoy de religiosidad hasta....
-¡Eh! relájate, esa visita nos cambiará la vida, más que nada porque él es nuestra respuesta.
-Bueno pues ¿qué esperamos? vamos a por los billetes ¿no?
-Vamos.
El grupo se dirigió al ayuntamiento y allí pidieron los billetes. La chica que estaba en la oficina los buscó y se los imprimió en color. Los chicos salieron de allí cada uno con una sonrisa de oreja a oreja y preparados para una nueva aventura.
Llegó el inesperado viernes, y Raúl citó a Andrea en un parque abandonado que había por la carretera a las doce de la mañana.
Andrea se dirigió hacia allá, y cuando llegó no había nadie. Tras cinco minutos de espera, decidió irse, pero de pronto, Raúl le tapó la boca y al segundo la soltó riéndose.
-¡Me asustaste!, joder....¿te gusta ir sigilosamente o qué?-dijo Andrea con el corazón a mil-
-No está mal
-Bueno, ¿para qué me has citado en este parque al que nunca va nadie?
-Pues para hablar tú y yo solitos.
-Ya...¿y de qué quieres tú hablar?
-De nosotros.
-Esque de nosotros no hay nada que decir.
-Si lo hay. Te haré una propuesta muy sencilla que no te costará trabajo-propuso Raúl con una voz malévola-
-¿Qué quieres de mí?
-Si lo hacemos aquí y ahora mismo, lo tuyo con Borja tendrá futuro, si no, me encargaré de arruinar vuestra relación.
-¿Cómo eres tan hijo de puta?, ¿tú te crees que lo voy ha hacer contigo? ¡Pues vas listo! y lo de Borja, tranquilo que él no va a creer a un gilipollas como tú. Hasta nunca
Andrea se dio la vuelta para irse, pero para Raúl la cosa todavía no había terminado, así que la cogió del brazo acercándola a él.
-¿Dónde te crees que vas? Hasta que no lo hagamos tú de aquí no te vas.....¿te quedó claro?-dijo Raúl descontrolado totalmente-
-Jamás.-contestó Andrea escupiéndole-
-Tú eres mía y de nadie más, y ahora que no hay nadie, lo haré, aunque tú no quieras.
-¡Déjame en paz!-gritaba ella-
Raúl le tapó la boca y la empotró contra un pequeño muro que había. Allí le comenzó a tocar el cuerpo a la vez que la besaba.
Andrea le mordió la mano y salió corriendo, pero Raúl salió tras ella y cuando la cogió se cayeron los dos al suelo, así que Raúl le volvió a sujetar los brazos para inmovilizar su fuerza subiéndose encima de ella para que no pudera moverse, y con una mano libre volvió a tocar su cuerpo.
Andrea gritaba pidiendo auxilio, pero nadie la escuchaba, hasta que de pronto, Raúl se arrepintió de golpe de su acción violenta hacia la persona que más amaba.
-No voy a seguir porque me das pena, pero quiero que sepas que si haces algo con Borja delante de mí como daros un beso o algo, la próxima vez, ésto no quedará como un simple susto-le amenazó Raúl-
-No te vuelvas a acercar a mí-contestó Andrea-
-Y ni una palabra de esto a nadie, porque si no, tu hermano acabará fatal.
-¡A mi hermano ni lo toques!
-Para que eso no ocurra, necesito tu silencio, sino despídete de tu hermanito.
-Prometo que no saldrá una palabra de mi boca....-dijo Andrea muy bajito-
-¿Cómo? no lo he oído.¡Más alto!
-¡Prometo que no saldrá una palabra de mi boca!
Raúl sonrió maliciosamente y la besó, pero Andrea apartaba la cabeza.
Este se quitó de encima suya y se fue de allí dejando a Andrea en el suelo tirada, muy nerviosa y llorando.
Andrea estuvo sentada en la arena durante un rato, hasta que se le pasó el nerviosismo, ya que si se alteraba demasiado, le daría un ataque de ansiedad.
Por fin se relajó todo, y se dirigió otra vez hacia su casa, pero la camioneta que se paró la primera noche cortándoles el paso se paró frente a ella cortándole el paso.
FIN DEL CAPÍTULO!
Próximo pase, mañana o pasado
como siempre :-)
Por: Silvia Moratalla Fernández
sábado, 2 de julio de 2011
El Secreto de la Iglesia Maldita {{Cap.10}}
Como siempre, los bancos, los cuadros y los crucifijos comenzaron a caerse, y Martín
estuvo a punto de desmayarse, pero Andrea le dio fuerzas dándole pequeños golpecitos en
la cara.De pronto, aquella voz femenina empezó a cantar y Andrea la siguió.
La voz prevenía de un lugar que le resultaba muy familiar: era el piano con el que Borja
había soñado.
Martín se acercó corriendo y observó su cara de asombro mientras le preguntaba:
-¿Qué te pasa?-preguntó Martín-
-Es el piano con el que Borja soñó.
-¿De qué hablas?
-En una de sus visiones, Borja veía un piano idéntico a este, él nos lo dibujó en un papel.
De él venía una voz femenina y al terminar el piano sangraba.
-Joder...¡quiero salir de aquí!-gritaba Martín-
-¡Shh!, tranquilo que no pasa nada.
Cuando la voz detuvo su dulce sonido, todo se calmó durante unos segundos;pero luego el piano empezó a sangrar y Andrea y Martín se apartaron para no mancharse.Al minuto, los dos escucharon pasos y voces, así que decidieron esconderse tras unas columnas muy gruesas. De pronto, aparecieron cuatro hombres, a decir por sus aspectos parecían monjes.Iban encapuchados y se pusieron alrededor del altar hablando en un idioma muy extraño, no era ni español ni latín y Martín miró a Andrea muy asustado; pero esta le dijo que se calmase a través de señales con las manos. Martín quiso esconderse mejor tras la columna, pero cometió un error que le costó la vida: se tropezó con uno de los escombros que había exparcidos por el suelo y se cayó, así que Andrea lo observó muy nerviosa con el corazón a cien por hora.
Los monjes lo miraron y se dirigieron hacia él con paso acelerado; pero no para salvarle, sino todo lo contrario.
Andrea se tapó la boca con las dos manos para que no la matasen a ella también. Los monjes llegaron hasta Martín y lo cogieron preso. Los cuatro seres extraños sacaron cuchillas muy afiladas de sus enormes bolsillos y lo comenzaron a apuñalar bestialmente hasta dejarlo casi muerto. Andrea escuchaba cómo Martín le pedía ayuda, pero ella no podía hacer nada, ya que si no, ella también moriría. De lo asustada que se hallaba, realizó un pequeño sollozo que los monjes escucharon y uno de ellos dijo en español:
-¡Ahí detrás hay alguien, encontradlo y matadlo-dijo con una voz estremecedora-
Andrea escuchaba los pasos cada vez más y más cerca; pero podía salvarse si subía escaleras arriba y se deslizaba con la cuerda de las campanas y así lo hizo. Salió de su escondite, y aquellos "hombres" se pararon en seco para ver su rostro, pero Andrea reaccionó y subió las escaleras hasta llegar al campanario. Al llegar, cerró la puerta y la atascó con una tabla que casualmente había en el suelo.
Se situó al lado de la campana y empezó a sacar la cuerda del agujero en el que estaba metida.
Los monjes ya llegaron y empezaron a derrumbar la puerta, y cada vez ella enrollaba la cuerda más rápido hasta que ya la tenía del todo; pero había algo sorprendente en ella que captó su atención: de la mitad para abajo estaba encharcada de sangre. Andrea reaccionó de nuevo cuando sólo faltaban unos segundos para que aquellos "hombres" reventaran la puerta, entonces ella se dio prisa y dejó caer la cuerda por la ventana.
Los de abajo la vieron y gritaban con nerviosismo que se diera prisa. La joven asustada se alargó las mangas de la camiseta blanquecina para no quemarse las manos con la cuerda.
De pronto, los monjes entraron y Andrea no se lo pensó dos veces, así que se deslizó cuerda abajo por la ventana y los monjes se asomaron a toda prisa para ver qué había sido de ella.
Catalina, Borja y Raúl se quedaron impresionados al ver a aquellos hombres raros dentro de la iglesia.
Cuando Andrea llegó al suelo, los otros tres se pusieron a su alrededor para levantarla.
-¿Dónde está Martín?-preguntó Raúl-
-Esos seres lo han matado a cuchillazos por todas partes, y yo me he escapado de sus garras. Tenemos que irnos antes de que vengan esos hombres-dijo Andrea-
-¿Y el equipaje?
-Dejadlo ahí, mañana vendremos a por él.
-Cogeré una manta, no puedes ir así manchada de sangre por las calles del pueblo-añadió Gonzalo-
-Quiero irme, vayámonos de aquí.
De pronto, la puerta de la iglesia se abrió: era Martín, que no lo habían matado del todo a pesar de las cuchilladas que recibió en varias partes del cuerpo.
El pobre muchacho se acercó a sus compañeros a punto de morir y estos se acercaron a él; pero de pronto, vieron como una cuchilla atravesaba su cuello. Un monje lo había decapitado.
Las dos chicas, Catalina y Andrea dieron un fuerte grito acompañado por grandes gotas de agua que salían por los ojos, mientras que los chicos se quedaron horrorizados tras ser testigos de la muerte de un amigo.
El monje cogió su cabeza y se la lanzó a sus compañeros advirtiéndoles en su idioma natal.
-Si no queréis acabar como él abandonar ahora que estáis a tiempo.-dijo con una voz oscura-
Gonzalo dio un paso alante armado de valor y valentía; pero a la vez muerto de miedo.
-Nunca abandonaremos,pensamos llegar hasta el final nos cueste lo que nos cueste.
-¿Tú y cuántos más?
Andrea dio un paso alante y se situó al lado de su hermano, y tras ella, uno por uno se pusieron a su medida.
-Nunca conseguiréis vencernos. Sólo sois una panda de niños.-dijo el monje-
-Tu iglesia te espera, vete y sigue con tus trapicheos-dijo Andrea-
-Tú serás la elegida-respondió aquel ser entrando dentro de la iglesia con el cadáver de Martín-
Cuando se cerró la puerta, el grupo se empezó a preguntar el significado de la frase que le dijo aquel hombre extraño y monstruoso a Andrea: "Tú serás la elegida"; pero ya tenían demasiadas cosas en la cabeza.
-Si nos preguntan por Martín nadie lo a visto-dijo Borja-
-Borja, nos han visto con él mucha gente, seremos los principales sospechosos.-contestó Catalina-
-Pues le diremos que se enfadó y se fue. Esque si decimos que lo ha matado un "monje" en una iglesia "supuestamente" abandonada nos tomarán por locos.
-Tienes razón, lo que ha pasado esta noche aquí, se queda aquí-añadió Gonzalo-
-Vámonos ya-dijo Catalina-
Por el camino, Andrea le contó a Borja lo del piano y éste se quedó realmente impresionado por las palabras que Andrea decía por su boca.
-¿Y pasó todo lo que te dije?-preguntó él impresionado-
-Absolutamente todo. Mañana domingo por la mañana iremos a las once de la madrugada. Ya que he terminado el instituto, quiero cambiar de aires, encerrarme en una misma cosa, como la iglesia; por ejemplo.
-Yo también iré mañana, pero Catalina creo que se quedará, sus padres la obligan a hacer bachillerato, así que dudo que asista.
-¿Crees que podrás traer un martillo?-preguntó Andrea pensativa-
-¿Para qué? ¿Qué quieres, romper el piano?
-Sí.
-¿Por qué?
-Quiero saber qué hay dentro.
Cuando llegaron a la puerta del instituto, cada uno se fue por su camino y Andrea llevaba alrededor de su cuerpo la manta que cogió su hermano para que no la viera medio pueblo ensangrentada.
-¿Qué ha pasado mientras estabas dentro? ¿De quién es esa sangre?-preguntó Gonzalo-
-No lo sé. Mientras enrollaba la cuerda, de la mitad para abajo estaba totalmente...cubierta de sangre reciente-respondió ella recordando aquella terrible escena-
-Dejemos las preguntas, vamos a descansar, a las diez y media tenemos que estar en pié.
-Madrugar es un asco, pero por lo menos ya no me aburriré tanto todos los fines de semana.
-¿Me estás diciendo que te gusta pasar miedo?
-No, pero me encanta investigar, aunque dé miedo, tiene su puntejo.
-No creo, uno de nosotros tendrá que morir para salvar Llanera, y puede ser cualquiera.
Andrea reaccionó de nuevo.
-Seré yo.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó él-
-¿No escuchaste al monje? Me dijo que yo sería la elegida. Se refería a eso joder, seré yo quien muera por todos-decía ella llorando-
-No si no te apresan los monjes. Yo no permitiré tal acto.
-Ya es tarde, me tocó a mí y punto, asúmelo. El problema vendrá cuando se entere Borja.
-A descansar, mañana será otro día.
Gonzalo y su hermana llegaron a su casa y nada más llegar se pusieron a dormir. A la mañana siguiente, los dos hermanos se levantaron tal y como habían previsto, a las diez y media. Desayunaron, se vistieron y se fueron a menos cinco a la puerta del instituto, como era de costumbre.
Cuando llegaron, estaban todos menos Catalina, que tenía que discutir lo del bachillerato con sus padres y ese día no pudo ir, por lo tanto, Andrea era la única chica.
Como siempre, del instituto se fueron a la iglesia "supuestamente" abandonada.
Tras una hora de camino, llegaron allí a las doce y dos minutos y no dudaron en entrar.
Borja desenvolvió el martillo y lo agarró con fuerza para romper el piano. Al ponerse todos en frente el instrumento, Borja se ofreció voluntario para partirlo en mil pedazos, y así lo hizo.
Empuñó el martillo y comenzó a darle fuertes golpes hasta partirlo del todo. Oculto en él, había un libro un poco antiguo del siglo XX y restos de huesos humanos.
FIN DEL CAPÍTULO 10
Próximo Capítulo
Mañana o Pasado (:
Por: Silvia Moratalla Fernández
estuvo a punto de desmayarse, pero Andrea le dio fuerzas dándole pequeños golpecitos en
la cara.De pronto, aquella voz femenina empezó a cantar y Andrea la siguió.
La voz prevenía de un lugar que le resultaba muy familiar: era el piano con el que Borja
había soñado.
Martín se acercó corriendo y observó su cara de asombro mientras le preguntaba:
-¿Qué te pasa?-preguntó Martín-
-Es el piano con el que Borja soñó.
-¿De qué hablas?
-En una de sus visiones, Borja veía un piano idéntico a este, él nos lo dibujó en un papel.
De él venía una voz femenina y al terminar el piano sangraba.
-Joder...¡quiero salir de aquí!-gritaba Martín-
-¡Shh!, tranquilo que no pasa nada.
Cuando la voz detuvo su dulce sonido, todo se calmó durante unos segundos;pero luego el piano empezó a sangrar y Andrea y Martín se apartaron para no mancharse.Al minuto, los dos escucharon pasos y voces, así que decidieron esconderse tras unas columnas muy gruesas. De pronto, aparecieron cuatro hombres, a decir por sus aspectos parecían monjes.Iban encapuchados y se pusieron alrededor del altar hablando en un idioma muy extraño, no era ni español ni latín y Martín miró a Andrea muy asustado; pero esta le dijo que se calmase a través de señales con las manos. Martín quiso esconderse mejor tras la columna, pero cometió un error que le costó la vida: se tropezó con uno de los escombros que había exparcidos por el suelo y se cayó, así que Andrea lo observó muy nerviosa con el corazón a cien por hora.
Los monjes lo miraron y se dirigieron hacia él con paso acelerado; pero no para salvarle, sino todo lo contrario.
Andrea se tapó la boca con las dos manos para que no la matasen a ella también. Los monjes llegaron hasta Martín y lo cogieron preso. Los cuatro seres extraños sacaron cuchillas muy afiladas de sus enormes bolsillos y lo comenzaron a apuñalar bestialmente hasta dejarlo casi muerto. Andrea escuchaba cómo Martín le pedía ayuda, pero ella no podía hacer nada, ya que si no, ella también moriría. De lo asustada que se hallaba, realizó un pequeño sollozo que los monjes escucharon y uno de ellos dijo en español:
-¡Ahí detrás hay alguien, encontradlo y matadlo-dijo con una voz estremecedora-
Andrea escuchaba los pasos cada vez más y más cerca; pero podía salvarse si subía escaleras arriba y se deslizaba con la cuerda de las campanas y así lo hizo. Salió de su escondite, y aquellos "hombres" se pararon en seco para ver su rostro, pero Andrea reaccionó y subió las escaleras hasta llegar al campanario. Al llegar, cerró la puerta y la atascó con una tabla que casualmente había en el suelo.
Se situó al lado de la campana y empezó a sacar la cuerda del agujero en el que estaba metida.
Los monjes ya llegaron y empezaron a derrumbar la puerta, y cada vez ella enrollaba la cuerda más rápido hasta que ya la tenía del todo; pero había algo sorprendente en ella que captó su atención: de la mitad para abajo estaba encharcada de sangre. Andrea reaccionó de nuevo cuando sólo faltaban unos segundos para que aquellos "hombres" reventaran la puerta, entonces ella se dio prisa y dejó caer la cuerda por la ventana.
Los de abajo la vieron y gritaban con nerviosismo que se diera prisa. La joven asustada se alargó las mangas de la camiseta blanquecina para no quemarse las manos con la cuerda.
De pronto, los monjes entraron y Andrea no se lo pensó dos veces, así que se deslizó cuerda abajo por la ventana y los monjes se asomaron a toda prisa para ver qué había sido de ella.
Catalina, Borja y Raúl se quedaron impresionados al ver a aquellos hombres raros dentro de la iglesia.
Cuando Andrea llegó al suelo, los otros tres se pusieron a su alrededor para levantarla.
-¿Dónde está Martín?-preguntó Raúl-
-Esos seres lo han matado a cuchillazos por todas partes, y yo me he escapado de sus garras. Tenemos que irnos antes de que vengan esos hombres-dijo Andrea-
-¿Y el equipaje?
-Dejadlo ahí, mañana vendremos a por él.
-Cogeré una manta, no puedes ir así manchada de sangre por las calles del pueblo-añadió Gonzalo-
-Quiero irme, vayámonos de aquí.
De pronto, la puerta de la iglesia se abrió: era Martín, que no lo habían matado del todo a pesar de las cuchilladas que recibió en varias partes del cuerpo.
El pobre muchacho se acercó a sus compañeros a punto de morir y estos se acercaron a él; pero de pronto, vieron como una cuchilla atravesaba su cuello. Un monje lo había decapitado.
Las dos chicas, Catalina y Andrea dieron un fuerte grito acompañado por grandes gotas de agua que salían por los ojos, mientras que los chicos se quedaron horrorizados tras ser testigos de la muerte de un amigo.
El monje cogió su cabeza y se la lanzó a sus compañeros advirtiéndoles en su idioma natal.
-Si no queréis acabar como él abandonar ahora que estáis a tiempo.-dijo con una voz oscura-
Gonzalo dio un paso alante armado de valor y valentía; pero a la vez muerto de miedo.
-Nunca abandonaremos,pensamos llegar hasta el final nos cueste lo que nos cueste.
-¿Tú y cuántos más?
Andrea dio un paso alante y se situó al lado de su hermano, y tras ella, uno por uno se pusieron a su medida.
-Nunca conseguiréis vencernos. Sólo sois una panda de niños.-dijo el monje-
-Tu iglesia te espera, vete y sigue con tus trapicheos-dijo Andrea-
-Tú serás la elegida-respondió aquel ser entrando dentro de la iglesia con el cadáver de Martín-
Cuando se cerró la puerta, el grupo se empezó a preguntar el significado de la frase que le dijo aquel hombre extraño y monstruoso a Andrea: "Tú serás la elegida"; pero ya tenían demasiadas cosas en la cabeza.
-Si nos preguntan por Martín nadie lo a visto-dijo Borja-
-Borja, nos han visto con él mucha gente, seremos los principales sospechosos.-contestó Catalina-
-Pues le diremos que se enfadó y se fue. Esque si decimos que lo ha matado un "monje" en una iglesia "supuestamente" abandonada nos tomarán por locos.
-Tienes razón, lo que ha pasado esta noche aquí, se queda aquí-añadió Gonzalo-
-Vámonos ya-dijo Catalina-
Por el camino, Andrea le contó a Borja lo del piano y éste se quedó realmente impresionado por las palabras que Andrea decía por su boca.
-¿Y pasó todo lo que te dije?-preguntó él impresionado-
-Absolutamente todo. Mañana domingo por la mañana iremos a las once de la madrugada. Ya que he terminado el instituto, quiero cambiar de aires, encerrarme en una misma cosa, como la iglesia; por ejemplo.
-Yo también iré mañana, pero Catalina creo que se quedará, sus padres la obligan a hacer bachillerato, así que dudo que asista.
-¿Crees que podrás traer un martillo?-preguntó Andrea pensativa-
-¿Para qué? ¿Qué quieres, romper el piano?
-Sí.
-¿Por qué?
-Quiero saber qué hay dentro.
Cuando llegaron a la puerta del instituto, cada uno se fue por su camino y Andrea llevaba alrededor de su cuerpo la manta que cogió su hermano para que no la viera medio pueblo ensangrentada.
-¿Qué ha pasado mientras estabas dentro? ¿De quién es esa sangre?-preguntó Gonzalo-
-No lo sé. Mientras enrollaba la cuerda, de la mitad para abajo estaba totalmente...cubierta de sangre reciente-respondió ella recordando aquella terrible escena-
-Dejemos las preguntas, vamos a descansar, a las diez y media tenemos que estar en pié.
-Madrugar es un asco, pero por lo menos ya no me aburriré tanto todos los fines de semana.
-¿Me estás diciendo que te gusta pasar miedo?
-No, pero me encanta investigar, aunque dé miedo, tiene su puntejo.
-No creo, uno de nosotros tendrá que morir para salvar Llanera, y puede ser cualquiera.
Andrea reaccionó de nuevo.
-Seré yo.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó él-
-¿No escuchaste al monje? Me dijo que yo sería la elegida. Se refería a eso joder, seré yo quien muera por todos-decía ella llorando-
-No si no te apresan los monjes. Yo no permitiré tal acto.
-Ya es tarde, me tocó a mí y punto, asúmelo. El problema vendrá cuando se entere Borja.
-A descansar, mañana será otro día.
Gonzalo y su hermana llegaron a su casa y nada más llegar se pusieron a dormir. A la mañana siguiente, los dos hermanos se levantaron tal y como habían previsto, a las diez y media. Desayunaron, se vistieron y se fueron a menos cinco a la puerta del instituto, como era de costumbre.
Cuando llegaron, estaban todos menos Catalina, que tenía que discutir lo del bachillerato con sus padres y ese día no pudo ir, por lo tanto, Andrea era la única chica.
Como siempre, del instituto se fueron a la iglesia "supuestamente" abandonada.
Tras una hora de camino, llegaron allí a las doce y dos minutos y no dudaron en entrar.
Borja desenvolvió el martillo y lo agarró con fuerza para romper el piano. Al ponerse todos en frente el instrumento, Borja se ofreció voluntario para partirlo en mil pedazos, y así lo hizo.
Empuñó el martillo y comenzó a darle fuertes golpes hasta partirlo del todo. Oculto en él, había un libro un poco antiguo del siglo XX y restos de huesos humanos.
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